No invoquen la justicia en vano

el Congreso de los Diputados en Madrid
el Congreso de los Diputados en Madrid

La semana pasada dediqué esta columna a hablar sobre las cuentas del PSOE que, según Montserrat Mínguez, diputada del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC) por Lérida, secretaria general del grupo socialista en el Congreso y portavoz del PSOE en Ferraz (me pregunto si no resultaría más apropiado que fuera la portavoz del PSC en la calle Nicaragua) están auditadas y cuadradas al céntimo, descartando sin más explicaciones que el trasiego de sobres y bolsas con dinero en la sede del PSOE tenga algo que ver con la trama de mordidas y comisiones por adjudicaciones de obras urdidas por los dos secretarios de organización del PSOE y hombres de la máxima confianza de Pedro Sánchez Pérez-Castejón desde 2017 hasta junio de 2025.

Begoña, inocente y santa

Las malas noticias para el PSOE de Sánchez se acumulan en este último tramo de una legislatura fallida y a los casos judiciales que afectan a los colaboradores políticos más estrechos del presidente, Ábalos y Cerdán, desde 2017 hasta julio de 2025, se suman dos casos que tocan de lleno a su círculo familiar más próximo. Primero, el de su hermano David Sánchez Pérez-Castejón, que se sentará en el banquillo de la Audiencia de Badajoz el próximo 28 de mayo, acusado de prevaricación administrativa y tráfico de influencias. Y, el segundo, el de la propia esposa del presidente, Begoña Gómez Fernández (Begoña), cuya instrucción finalizó el juez Peinado el pasado 13 de abril, con un auto donde propone que sea un jurado popular quien la juzgue por los cuatro delitos que se le imputan: malversación, tráfico de influencias, corrupción en los negocios y apropiación indebida de marca. Junto a Begoña podrían sentarse en el banquillo, Cristina Álvarez, asesora en Moncloa de Begoña, a la que se le imputan idénticos delitos, y al empresario Juan Carlos Barrabés, fundador y presidente del Grupo Barrabés, al que se le imputan los delitos de tráfico de influencias y corrupción en los negocios.

Conocido el auto del juez Peinado, los propios miembros del ejecutivo de Sánchez, con el ministro de Justicia a la cabeza, han salido en tromba a descalificar al juez instructor por la sencilla razón de que ellos saben a ciencia cierta que la esposa del presidente es inocente y Peinado es un juez prevaricador que la persigue con saña y con su comportamiento desprestigia la imagen de la judicatura. ¿Cómo lo saben? Porque se lo ha dicho su jefe infalible: “mi hermano y mi mujer son inocentes… la verdad es que son inocentes”. Es la palabra del hombre que siempre está en el lado correcto de la historia, como los casos Ábalos, Cerdán y Koldo han probado sobradamente. En Ábalos y Cerdán depositó Sánchez su máxima confianza entre 2017 y junio de 2025 y no fueron pocas las ocasiones en que él mismo se solidarizó por los “infundios que están apareciendo en los medios”, y sus ministros salieron a defender su inocencia y hasta pusieron la mano en el fuego por ellos. Algunos, como la exvicepresidenta Montero y actual candidata del PSOE a presidir la Junta de Andalucía, deben tener una auténtica colección de trajes con las mangas chamuscadas en su armario.

Naranjas de la China

Todavía el 21 de mayo de 2025, Sánchez reprochaba a Feijóo en el hemiciclo del Congreso “difamar a personas honestas” cuando este aludió a las presuntas mordidas de su número 2, y el 12 de junio, tres semanas después, Sánchez le daba la espalda y el honesto ciudadano Cerdán presentaba la dimisión de sus cargos. A nadie puede sorprenderle tan heroica defensa de su número dos y avalista destacado. Y es que Sánchez no llegó solo a la secretaría general del PSOE sino acompañado de tres buenas piezas, Ábalos, Cerdán y Koldo García. De Cerdán, el hombre que presentó los avales de Sánchez, sustituyó a Ábalos en la secretaría de organización del partido, negoció la investidura del presidente con el prófugo de Waterloo y los etarras de EH Bildu, pasó por prisión durante unos meses en 2025, y está a la espera de ser juzgado como cabecilla de una organización criminal, tendremos sobrado tiempo de ocuparnos en el futuro.

Ahora es el momento de Ábalos y Koldo, sentados, codo con codo, en el banquillo de acusados del Tribunal Supremo a cuenta de uno de los varios casos de corrupción por los que han sido investigados, detenidos y encarcelados. Ábalos ocupó también las carteras de Fomento y Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, dos Ministerios con un elevado presupuesto para licitar obra pública, desde junio de 2018 hasta en que fue cesado fulminantemente el 12 de julio de 2021. El número 2 de Sánchez utilizó su ascendencia política y a su diligente emisario Koldo para que convencer a los responsables de otros Ministerios, como Interior, Comunidades Autónomas, como Baleares y Canarias, y algunas empresas públicas, como Adif o Puertos del Estado, de que compraran millones de mascarillas a la empresa fantasma Soluciones de Gestión y Apoyo a Empresas S.L., pagaran decenas de millones de euros incluso cuando el producto resultó ser defectuoso, y se lucraran presuntamente con estas operaciones en los momentos más duros de la pandemia.

Ábalos fue, según confesó el propio presidente Sánchez durante su comparecencia en la comisión del Senado que investiga la trama corrupta, hombre de su máxima confianza. Le encargó nada más y nada menos que izara la bandera de la decencia política para defender la moción de censura que lo llevó a la Moncloa el 1 de junio de 2018 y le dedicó grandes elogios por su enorme valía política. Pese a haber compartido con él, Cerdán y Koldo tantas horas en la intimidad, durante la famosa tournée de la “banda del Peugeot” para recuperar la secretaría general, y tantos secretos de estado una vez llegados al Gobierno, Sánchez decidió cesarle intempestivamente en julio de 2021. Nunca ha ofrecido una explicación creíble del cese de Ábalos y aunque luego ha llegado a decir que su comportamiento le repugna, lo cierto es que aún confesó echarle de menos dos años después de cesarlo y lo premió con un escaño de diputado en las elecciones del 23 de julio de 2023. Algunos mal pensados nos barruntamos que para cerrarle la boca con un buen sueldo. A falta de sobres de Ferraz, buenas son tortas.

Fortuna similar corrió Koldo García, llegado de Navarra hasta Ferraz de la mano de Cerdán que fue quien lo recomendó a Ábalos para desempeñar múltiples tareas de asesoría. Al parecer, Cerdán encomendó a Koldo meter algunas papeletas a favor de Sánchez en las urnas durante las primarias a la secretaría general del PSOE en 2014 y le confió años más tarde la custodia de los avales a Sánchez cuando éste recuperó la secretaría general del PSOE en las primarias de 2017. A Koldo se refirió Sánchez como “ese inagotable aizcolari contra la injusticia” en 2014, aunque tras su detención el presidente rebajó la relación entre ambos a “meramente anecdótica”. Como Ábalos, Koldo y Cerdán hasta su hermano podría llegar a decepcionarle en caso de que termine siendo condenado por los delitos que se le imputan.

“Espero que la justicia haga justicia”

El fin de la instrucción del caso Begoña ha obligado a los miembros del Ejecutivo a convertirse en juez y parte y salir a toque de silbato desde Moncloa en defensa de la investigada. No importa que la mayoría de ellos sean legos en la materia, ni que de haber sido Begoña la esposa de un presidente de gobierno del PP todos ellos se habrían rasgado las vestiduras y encargado a un nuevo Ábalos izar la bandera de la decencia y protagonizar una moción de censura. Ni tampoco tiene la menor importancia que tres de las asociaciones de jueces que representan a la abrumadora mayoría de la judicatura hayan denunciado la inadmisible injerencia de ministros y ministrables en la cacería organizada contra el juez Peinado.

Bolaños ha sido uno de los que más lejos ha ido en sus ataques a Peinado, pese a que, como ministro de Justicia, debería haber sido el más prudente de todos, y no ha desperdiciado la ocasión de despacharse a gusto con las asociaciones de jueces que se han atrevido a levantar la voz para defender la independencia del poder judicial. Más allá de cómo acabe el caso judicial, incluso si la causa contra Begoña terminara siendo archivada, llaman poderosamente la atención las continuas interferencias del ministro de Justicia con la labor del juez instructor desde que se conoció que Peinado estaba investigando las presuntas irregularidades cometidas por la esposa del presidente Sánchez como codirectora de una cátedra en la Universidad Complutense creada ad hoc para ella.

En una comparecencia a terminar el Consejo de Ministros celebrado el 29 de octubre de 2024, Bolaños insistió en que “por más que se investiga… no hay absolutamente nada” y recalcó que “todos los informes ponen de manifiesto que no hay nada de nada”. En otras ocasiones ha sido más explícito y ha llegado a decir que toda la investigación contra la esposa del presidente Sánchez se sustenta en los bulos y las falacias urdidas por el PP, la ultraderecha Vox y la prensa amarilla. “Ciclo del bulo” fue la expresión exacta utilizada por el ministro Bolaños. Y algunos nos preguntamos por qué estando tan seguros de que no hay nada, la fiscalía dependiente del fiscal general y los abogados de la defensa han intentado sin éxito que se archivara el caso, y el propio ministro Bolaños se ha dirigido en varias ocasiones al Consejo del Poder Judicial (CGPJ) para quejarse de las actuaciones del juez Peinado y solicitar a su presidenta que se le sancionara, lo que habría acarreado probablemente que fuera apartado de la causa.

Decía Bolaños que la actitud impropia del juez Peinado daña de forma irremediable la imagen de la judicatura sin darse cuenta de que el mayor daño a la acción de los tribunales de justicia proviene del propio ministro de Justicia quien, como el fiscal general García Ortiz, dan más peso a combatir los bulos, reales o supuestos, que a cumplir con las obligaciones propias de sus cargos. Ha sido el propio CGPJ, respondiendo a unas declaraciones en las que el ministro Bolaños manifestaba que la instrucción del juez Peinado “que ha avergonzado a muchos ciudadanos, ha avergonzado a muchos jueces y magistrados en nuestro país”, quien ha tenido que pedirle” respeto a las decisiones judiciales”. Algunos nos avergonzamos de que Begoña hiciera lo que hizo, no se haya prestado a colaborar con el juez instructor para aclarar el caso y usted haya intentado descarrilar la investigación con todos los medios a su alcance.

Pero la guinda del caso la ha puesto el propio presidente Sánchez. En unas declaraciones desde China, pidió una vez más “que la justicia haga justicia” y pronosticó que el tiempo pondrá a cada uno en su sitio. Un buen amigo me hizo notar que los tribunales no hacen justicia, aplican las leyes y son las leyes las que pueden resultar justas para unos e injustas para otros. Al Ministerio de Justicia le corresponde desarrollar el ordenamiento jurídico, organizar y apoyar la Administración de Justicia, y a los tribunales dirimir si los investigados han incurrido en algún delito tipificado en las leyes, cuestiones sobre las que el ministro de Justicia debería mostrar una exquisita neutralidad, especialmente cuando como en el caso Begoña afectan al partido en que milita o al gobierno del que forma parte. Por su reiteradas intromisiones en la labor de los jueces y su comportamiento sectario, Bolaños no merece continuar siendo ministro de Justicia, y no está en ningún caso cualificado para decir cuando alguien es inocente o culpable.

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