Todo indica que el Papa ( primer pontífice estadounidense) quiere frenar la creciente tensión entre su persona y el presidente americano Donal Trump.
En las últimas semanas el Papa ha criticado duramente las amenazas de guerra y el uso de la fuerza en Oriente Medio (especialmente respecto a Irán), hablando de “un puñado de tiranos” que devastan el mundo con guerras y de “manipular la religión en nombre de Dios para fines militares, económicos o políticos”. Trump respondió con duros ataques en Truth Social, llamándolo “débil en crimen” y “terrible en política exterior”.
Durante su gira por África, a bordo del avión papal rumbo a Angola, el Papa ha aclarado explícitamente ante los periodistas que sus comentarios no iban dirigidos contra Trump y que los medios los habían interpretado mal:
- “Ha habido cierta narrativa que no ha sido precisa en todos sus aspectos.”
- El discurso en Camerún donde habló de “tiranos” fue preparado hace dos semanas, “mucho antes de que el presidente comentara sobre mí o sobre el mensaje de paz que promuevo”.
- “Se ha interpretado como si yo estuviera intentando debatir con el presidente, lo cual no es en absoluto mi interés.”
- Reiteró: “No soy un político, no quiero entrar en un debate con él. Mi mensaje es siempre el mismo: la paz.”
Además, ya había dicho días antes
“No le tengo miedo a la administración de Trump. Seguiré hablando en voz alta del mensaje del Evangelio… Lo digo para todos los líderes del mundo, no solo para él: intentemos acabar con las guerras y promover la paz y la reconciliación.”
En resumen: el Papa no se retracta de su mensaje de paz, pero sí matiza que no era un ataque personal ni una respuesta directa a Trump, y que no busca un enfrentamiento político. Ha bajado el tono del «pleito» y ha insistido en que su papel es espiritual, no político.



