El segundo concierto de El Último de la Fila en Barcelona volvió a convertir el Estadi Olímpic Lluís Companys en un escenario de comunión generacional. Ayer, 7 de mayo de 2026, la banda formada por Manolo García y Quimi Portet cerró su doble cita en la ciudad con un lleno absoluto y una atmósfera cargada de emoción, nostalgia y euforia.
El concierto en el Estadi Olímpic Lluís Companys reunió a unas 56.000 personas. El regreso del grupo tras tres décadas de ausencia se ha saldado con dos actuaciones consecutivas de gran impacto, confirmando la vigencia de un repertorio que atraviesa generaciones.
Redes sociales
El concierto trascendió el recinto y se amplificó en redes sociales, donde los fans compartieron imágenes y vídeos del espectáculo. Las publicaciones reflejaron la alegría por el regreso del grupo y convirtieron la experiencia en un fenómeno colectivo más allá del estadio.
Morriña final
El final del concierto estuvo marcado por una fuerte sensación de “morriña” compartida. El público, formado sobre todo por generaciones que crecieron con la banda, respondió con entusiasmo hasta el último momento. Desde el escenario, Manolo García animó a cantar y el estadio coreó al unísono “Llorar y llorar”.
El ambiente fue el de una celebración prolongada en el tiempo. Muchos asistentes se resistían a abandonar un concierto que había reactivado recuerdos de décadas pasadas.
Canciones vigentes
Las canciones de Manolo García y Quimi Portet, escritas entre 1981 y 1996, no solo evocan el pasado. Se mantienen actuales en lo musical y lo emocional. El concierto refuerza la calidad de un cancionero que ha resistido el paso del tiempo sin perder intensidad.
41 años después
Quimi Portet recordó que se cumplen 41 años del primer concierto de El Último de la Fila en Centelles. El repertorio se mantuvo inalterado con 26 canciones. Comenzó con Huesos y Conflicto armado. Terminó con grandes himnos como Insurrección y Como un burro amarrado en la puerta del baile.
Manolo en estado de forma
Manolo García volvió a destacar como un frontman lleno de energía. A sus 70 años, mantiene una fuerte presencia escénica. Canta con solvencia, se mueve sin parar y toca instrumentos. También improvisa y conecta con el público.
Quimi Portet aportó equilibrio con su estilo discreto. Les acompañó una banda histórica con guitarras, teclados, coros y la presencia de Sara García.
Patria emocional
En el tramo final, el concierto tuvo una dimensión simbólica. Bajo miles de móviles encendidos, el estadio se convirtió en un espacio común. Una “patria pequeña y fugaz” hecha de música y emoción.
El cierre llegó con El Rey, de José Alfredo Jiménez. Manolo García se despidió con un mensaje de satisfacción por la noche vivida. El regreso de El Último de la Fila continúa el 16 de mayo en Roquetas de Mar. Su música demuestra que sigue vigente en el presente.



