La visita del papa León XIV a España, que se desarrollará entre el 6 y el 12 de junio, tendrá un coste estimado de 25 millones de euros y combinará financiación privada, recursos de la Iglesia y aportaciones de las administraciones públicas. Según los organizadores, el retorno económico generado por el viaje apostólico podría superar ampliamente esa cifra y alcanzar los 150 millones de euros.
El Pontífice aterrizará este sábado en Madrid para iniciar una agenda que incluirá actos multitudinarios en la capital, Barcelona, Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife. Será la primera visita de un Papa a España en quince años y la primera durante el reinado de Felipe VI. Además, León XIV se convertirá en el primer Pontífice que pronuncie un discurso ante las Cortes Generales reunidas en el Congreso de los Diputados.
Según explicó recientemente Fernando Giménez Barriocanal, coordinador nacional del viaje y vicesecretario para Asuntos Económicos de la Conferencia Episcopal Española, el 45% del presupuesto procederá de benefactores privados, empresas y fundaciones. Otro 30% será financiado con recursos propios de las diócesis y de la Conferencia Episcopal procedentes de las aportaciones de los fieles. Los pequeños donativos cubrirán un 5%, mientras que el 20% restante será asumido por las administraciones públicas.
La organización ha precisado que la declaración de la visita como acontecimiento de interés público ha facilitado la captación de fondos privados gracias a los beneficios fiscales asociados a las donaciones.
Diferencias entre Madrid, Barcelona y Canarias
Sin embargo, el modelo de financiación pública no será idéntico en todos los territorios. En Madrid, las instituciones han optado principalmente por aportar servicios e infraestructuras. El Ayuntamiento madrileño asumirá sin coste para la organización dispositivos municipales de movilidad, seguridad y limpieza, además de facilitar espacios como el centro internacional de prensa y otros recursos logísticos necesarios para el desarrollo de los actos.
En cambio, en Cataluña y Canarias las administraciones han preferido realizar aportaciones económicas directas. En el caso catalán, la Generalitat ha defendido que su contribución se sufragará con ingresos procedentes de la tasa turística, argumentando que ello evita recurrir a recursos ordinarios financiados por los contribuyentes.
Precisamente esta fórmula ha generado críticas por parte de diversas entidades sociales y formaciones políticas, que rechazan el uso de fondos públicos para financiar una visita de carácter religioso.
Retorno económico
Más allá del debate sobre quién paga la factura, todas las previsiones apuntan a un importante retorno económico. La Conferencia Episcopal estima un impacto superior a los 100 millones de euros, mientras que los coordinadores del viaje elevan esa cifra hasta más de 150 millones, según recoge El Nacional.
Madrid espera un aumento de la ocupación hotelera, del consumo en restauración y del uso del transporte, con previsiones que sitúan la ocupación hotelera en torno al 81,8%. Barcelona, por su parte, registra un incremento del 52% en las búsquedas de alojamiento coincidiendo con la visita del Papa y la bendición de la torre de Jesús de la Sagrada Familia, uno de los actos más simbólicos del viaje apostólico.







