No habrá adelanto electoral. Así lo ha anunciado este miércoles el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Congreso de los Diputados. A pesar de que la corrupción, presunta y confirmada, que le rodea, Sánchez se resiste a dar por concluida la legislatura. La condena de 24 años de prisión contra quien fuera su mano derecha, José Luis Ábalos, no importa. La imputación de Rodríguez Zapatero tampoco. Y los escándalos protagonizados por su propia familia han sido liquidados por el presidente como «acciones coordinadas que buscan debilitar la acción del Ejecutivo mediante ataques personales, campañas de desinformación y mentiras».
«La pregunta no es si debemos continuar», ha asegurado, «la pregunta es cómo no vamos a continuar«.
El líder supremo
En redes como X, la negativa del presidente a convocar a los españoles a las urnas ha sido recibida con fuertes críticas.
En la misma plataforma, los fans del presidente también se han pronunciado. Y lo han hecho con auténtica devoción.



