El rector de La Bisbal denuncia el abandono de Les Gavarres: «Se había convertido en un polvorín»

En una entrevista concedida a Catalunya Cristiana, Mn. Miquel Calsina lamenta la falta de gestión forestal del macizo y pide replantear la relación con el territorio tras el devastador incendio

Vista aérea de la gran columna de humo provocada por el incendio forestal de Les Gavarres, en el Baix Empordà, junto a varias zonas urbanizadas.
Vista aérea del incendio que afecta al macizo de Les Gavarres, en el Baix Empordà, donde el fuego ha calcinado miles de hectáreas de terreno forestal.

El incendio forestal que desde este viernes arrasa el macizo de Les Gavarres, en la comarca del Baix Empordà, ha reabierto el debate sobre el estado de conservación de uno de los espacios naturales más emblemáticos de Cataluña. El rector de La Bisbal d’Empordà, Mn. Miquel Calsina, ha denunciado el elevado grado de abandono que sufría el paraje y ha asegurado que el bosque «se había convertido en un polvorín».

En una entrevista publicada por Catalunya Cristiana, el sacerdote expresa la «pena y rabia» con la que la población está viviendo el incendio y recuerda el enorme valor natural, cultural y patrimonial de Les Gavarres, un macizo que alberga antiguas masías, pequeños núcleos de población, pozos de hielo y hornos de cal, testimonios de la intensa actividad humana que durante siglos existió en la zona.

Calsina añade además una dimensión espiritual al territorio. «Basta con mirar la toponimia para darse cuenta», afirma, en referencia a la profunda vinculación histórica entre el paisaje y la tradición religiosa de la comarca.

Un temor hecho realidad

El rector recuerda una frase muy repetida entre los vecinos: «Ay, si algún día ardieran Les Gavarres», un temor que finalmente se ha hecho realidad. A su juicio, el incendio encuentra un escenario especialmente favorable debido al estado en que se encontraba el macizo.

«Hacía décadas que Les Gavarres no sufría un incendio de estas características. Ha sido una suerte porque el nivel de abandono es muy grande», señala. En este sentido, explica que la masa forestal aumentó considerablemente tras la nevada de 2010, que dejó numerosos árboles caídos, a lo que se ha sumado el crecimiento del sotobosque favorecido por las lluvias de los últimos meses. «Son circunstancias que dificultan la extinción y convierten Les Gavarres en un polvorín, en un punto crítico», advierte.

La Iglesia ofrece su colaboración

Mientras los servicios de emergencia continúan trabajando para controlar el fuego, el sacerdote asegura que las parroquias y la Iglesia de Girona están dispuestas a colaborar en todo lo que sea necesario para ayudar a la población afectada.

Asimismo, considera que la tragedia debe servir para reflexionar sobre la gestión del territorio. En este sentido, recuerda los principios recogidos por el papa Francisco en la encíclica Laudato si’ y sostiene que «deben ayudarnos a transformar nuestra manera de vivir y de tratar el territorio».

Las declaraciones del rector llegan en un momento en el que el incendio ha obligado a confinar varios municipios del Baix Empordà y ya ha afectado a unas 2.200 hectáreas, la mayor parte de ellas dentro del espacio natural protegido de Les Gavarres.

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