El incendio que durante varios días ha afectado al Empordà ha dejado zonas quemadas en las Gavarres, pero también un ejemplo de prevención eficaz en el mundo rural. La masía Mas Cases, en la urbanización Vall Repòs de Santa Cristina d’Aro, consiguió salvarse gracias al trabajo de su propietario, el pastor Albert Ribas, y a su rebaño de unas treinta cabras.
El papel del pastoreo
Ribas, que vive desde hace ocho años en la masía con su familia, destaca que la limpieza anual del sotobosque y el pastoreo constante han sido clave para mantener el terreno protegido. “La finca estaba limpia y eso, junto con el trabajo de los bomberos, permitió salvarlo todo”, explica tras regresar después de dos días evacuado.
Esa gestión del entorno evitó la acumulación de vegetación densa, lo que redujo la continuidad vertical del fuego y dificultó su propagación. “No hubo continuidad vertical de las llamas y fue más fácil apagarlo”, añade, aunque reconoce que vivió momentos de gran incertidumbre durante la emergencia, especialmente por el estado de sus cabras.
Evacuación y rebaño
El viernes, como el resto de vecinos de Vall Repòs, Ribas tuvo que evacuar rápidamente la zona, dejando al ganado con agua y comida para aguantar unas horas. Las cabras quedaron en el corral exterior para evitar el riesgo del humo en el establo. Durante dos días vivió sin información clara sobre la situación, hasta que pudo confirmar que los animales se encontraban a salvo.
Vuelta y daños
Cuando finalmente regresó acompañado por los bomberos, pudo comprobar el alcance del incendio en el entorno de las Empordà, con amplias zonas de alcornoques quemados. “El corcho está perdido, lo quemado no se vende”, lamenta.
Masía y paisaje
La masía de Mas Cases, del siglo XIII y tradicionalmente habitada por masoveros, se sitúa en un entorno donde el 94% del territorio es bosque. Ribas recuerda que antiguamente el paisaje era más diverso, con bancales y pequeñas explotaciones agrícolas hoy abandonadas o cubiertas por la vegetación.
El pastor atribuye este cambio al abandono del mundo rural: “Nadie quiere vivir en el campo y el bosque se ha perdido”, señala, apuntando a la falta de gestión como una de las causas del aumento de la masa forestal.
Abandono rural
Según su experiencia, el proceso de cambio se aceleró a mediados del siglo XX, cuando los combustibles fósiles sustituyeron el uso de la leña en actividades tradicionales como la cerámica de La Bisbal d’Empordà. Este abandono del medio rural también ha sido señalado por la payesa y viticultora Núria Molla, que advierte de que la desaparición de pequeños productores ha debilitado el paisaje en mosaico que ayudaba a frenar los incendios.
Paisaje gestionado
El caso de Mas Cases se ha convertido así en un ejemplo de cómo la gestión activa del territorio, combinada con el pastoreo extensivo, puede marcar la diferencia en episodios de incendios forestales cada vez más frecuentes en el Mediterráneo.



