La segunda jornada tras el socavón causado por el paso de la tuneladora de la L9 del Metro en Sant Gervasi-La Bonanova ha estado marcada por el refuerzo de los controles técnicos, las inspecciones y la preocupación de los vecinos afectados.
Los residentes de las ocho fincas desalojadas deberán permanecer al menos cuatro noches fuera de sus hogares mientras los equipos técnicos analizan la evolución del terreno y garantizan su completa estabilización antes de autorizar el regreso a las viviendas.
Estabilidad del terreno
El director general de Infraestructuras, Ramon Ramírez, ha señalado que los vecinos todavía no pueden regresar a sus viviendas porque es necesario comprobar la evolución del terreno durante varios días.
Los técnicos deberán confirmar que no se producen movimientos y que la zona mantiene una estabilidad durante tres jornadas consecutivas. La situación se volverá a evaluar el sábado por la mañana, cuando se decidirá si se autoriza el regreso de los residentes, que podría realizarse de forma progresiva según la seguridad de cada finca.
Más controles
La zona afectada ha reforzado los controles con la instalación de nuevos sensores en edificios del perímetro desalojado y en áreas próximas, además de realizar comprobaciones topográficas y un seguimiento constante de los datos para evaluar la evolución del terreno.
El socavón, de unos ocho metros de diámetro y cuatro de profundidad, apareció en el patio interior de una pizzería de la calle Teodora Lamadrid y ya ha sido rellenado con hormigón. Los técnicos del Departamento de Territorio continúan inspeccionando comercios afectados para comprobar posibles daños.
Grietas bajo análisis
Antes de la aparición del socavón ya se habían detectado fisuras y grietas en algunos edificios cercanos, como un convento de la calle Sant Gervasi de Cassoles y uno de los inmuebles del perímetro afectado. Los técnicos han indicado que algunas incidencias responden a “patologías preexistentes”, mientras que otras siguen en análisis para determinar si están relacionadas con las obras de la L9.
Por su parte, Begoña Castiblanque, directora de proyectos de la Dirección General de Infraestructuras de Movilidad, ha asegurado que no ha habido un aumento masivo de quejas vecinales y ha señalado que las reclamaciones registradas han sido “pocas”.
Críticas políticas
La aparición del socavón del Putxet también ha generado críticas políticas. Junts ha cuestionado la gestión del Govern y ha reclamado responsabilidades por el incidente, llegando a pedir la dimisión de la consellera de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica, Sílvia Paneque.
La formación ha criticado los sistemas de supervisión y control de las obras de la L9 del Metro y ha exigido explicaciones sobre las medidas adoptadas para evitar afectaciones en la zona. Mientras continúan las investigaciones técnicas, el Govern mantiene que la prioridad es garantizar la seguridad de los vecinos, estabilizar el terreno y analizar las causas del hundimiento antes de extraer conclusiones.
Atención a vecinos
El Centro de Urgencias y Emergencias Sociales de Barcelona (CUESB) ha atendido a 85 personas afectadas por el desalojo, aunque finalmente solo dos vecinos han necesitado alojamiento en recursos municipales.
La mayoría de residentes han podido trasladarse temporalmente a casas de familiares, mientras los servicios de emergencia han permitido acceder a las viviendas, acompañados por Bomberos, para recoger objetos personales. Además, se mantiene abierto un punto de atención en el centro cívico de Vil·la Florida y el CUESB continúa ofreciendo alojamiento a quienes no dispongan de una alternativa.
Espera hasta el sábado
Las administraciones y los equipos técnicos continuarán informando de la evolución de la situación durante los próximos días. La prioridad sigue siendo garantizar la seguridad del terreno y de los edificios antes de autorizar el regreso de los vecinos a sus viviendas.



