Los Mossos d’Esquadra han desarticulado un grupo criminal presuntamente especializado en cometer estafas financieras masivas mediante la suplantación de identidad. La organización habría obtenido más de 131.000 euros en apenas 12 días utilizando documentación robada para contratar tarjetas de crédito y otros productos financieros a nombre de las víctimas.
La operación, desarrollada por la Unidad de Investigación de la comisaría de Horta-Guinardó, se saldó el pasado 8 de julio con la detención de cinco personas de entre 22 y 54 años. Los arrestos se practicaron en Cerdanyola del Vallès, Mollet del Vallès, Ripollet y Montcada i Reixac.
Los detenidos están acusados de los delitos de estafa, usurpación del estado civil, falsificación de documento público y pertenencia a grupo criminal.
Un total de 1.600 documentos intervenidos
La investigación comenzó después de que se presentaran varias denuncias por suplantación de identidad y contratación fraudulenta de productos financieros. Las pesquisas culminaron con la entrada y registro de una vivienda situada en Cerdanyola del Vallès.
En el domicilio, los agentes intervinieron unos 1.600 documentos de identidad, entre DNI, pasaportes y permisos de conducir pertenecientes a personas de diferentes puntos de España. También localizaron abundante documentación bancaria relacionada con operaciones fraudulentas, teléfonos móviles, tarjetas SIM y 13.500 euros en efectivo.
La gran cantidad de material incautado hace pensar a los investigadores que podrían existir muchas más víctimas. La operación continúa abierta mientras los Mossos analizan la documentación intervenida y no se descartan nuevas actuaciones.
Elegían quién se parecía más a cada víctima
Según la investigación, los miembros de la banda conseguían documentos de identidad sustraídos a sus propietarios y los conservaban durante largos periodos. Posteriormente, seleccionaban al integrante del grupo que presentaba un mayor parecido físico con la persona a la que pretendían suplantar.
Con el documento de identidad y los datos bancarios obtenidos fraudulentamente, solicitaban tarjetas de crédito y productos de financiación en entidades financieras y establecimientos comerciales.
Los investigados sustituían los datos de contacto de las víctimas por números de teléfono y direcciones que se encontraban bajo su control. De este modo, trataban de impedir que los titulares reales recibieran avisos sobre las operaciones.
El objetivo era contratar numerosos productos financieros en el menor tiempo posible y disponer del máximo crédito antes de que las entidades o las víctimas descubrieran el fraude.
Convertían el crédito en efectivo en locales de juego
Una vez obtenidas las tarjetas, la organización presuntamente convertía el crédito disponible en dinero en efectivo mediante operaciones realizadas en establecimientos de juego.
Los miembros del grupo efectuaban retiradas consecutivas y fraccionadas hasta agotar prácticamente los límites de las tarjetas contratadas a nombre de otras personas. Otra parte del crédito se empleaba para comprar teléfonos móviles de alta gama y productos que pudieran revenderse fácilmente.
Los Mossos han acreditado que la organización obtuvo más de 131.000 euros mediante este sistema en un periodo de tan solo 12 días.
Los teléfonos, una de las claves de la investigación
El análisis de las líneas telefónicas utilizadas durante las contrataciones fraudulentas resultó fundamental para identificar a los sospechosos. Las tarjetas SIM estaban dadas de alta con identidades falsas o datos pertenecientes a terceras personas.
Sin embargo, el estudio de los terminales permitió relacionar numerosos hechos delictivos y detectar dispositivos utilizados de manera recurrente por los miembros de la organización.
Los investigadores también analizaron documentación bancaria, imágenes de cámaras de videovigilancia y registros de acceso a establecimientos de juego. Estas pruebas, junto con los seguimientos policiales y otras diligencias técnicas, permitieron acreditar la actuación presuntamente coordinada de los detenidos.
Una organización con funciones repartidas
Las diligencias apuntan a la existencia de un grupo estable y organizado cuyos integrantes tenían las funciones claramente distribuidas.
Algunos miembros se encargaban de conseguir la documentación robada, mientras que otros realizaban las suplantaciones de identidad de manera presencial. La banda también contaba supuestamente con responsables de gestionar las líneas telefónicas y los móviles, personas dedicadas a labores de vigilancia y apoyo logístico y miembros encargados de retirar el dinero o comprar productos.
Uno de los supuestos líderes ya había sido investigado por hechos similares. En una operación conjunta de los Mossos d’Esquadra y la Policía Nacional desarrollada en 2018, los agentes le intervinieron cerca de 1.400 documentos de identidad.
La documentación y el dinero encontrados en esta última operación refuerzan, según la policía autonómica, los indicios de que la actividad delictiva se habría mantenido en el tiempo.



