La periodista y analista Pilar Rahola ha reabierto el debate sobre la prevención de incendios forestales tras denunciar en la red social X la falta de ejecución de fondos europeos destinados a la protección de los bosques. En su mensaje, afirma que 312 millones de euros previstos para la “gestión forestal sostenible” y la prevención permanecen sin ejecutar y critica que el 80% de los fondos Next Generation no se haya materializado.
Sus declaraciones han puesto el foco en la gestión de las administraciones y en la capacidad para convertir los recursos europeos en actuaciones concretas sobre el terreno, en un contexto de creciente preocupación por el aumento de los grandes incendios.
312 millones pendientes
Los 312 millones de euros mencionados por Pilar Rahola corresponden a un programa concreto del Plan de Recuperación destinado a la gestión forestal sostenible, la prevención de incendios y la protección de los bosques. De los 401 millones de euros previstos para esta línea, alrededor de 89 millones habían sido ejecutados o concedidos, mientras que unos 312 millones seguían pendientes de materializar, lo que supone cerca del 78% de los fondos.
Los retrasos se atribuyen principalmente a trabas administrativas y burocráticas que han ralentizado la convocatoria y puesta en marcha de proyectos. Además, la coordinación entre el Estado y las comunidades autónomas añade complejidad a la ejecución de unas inversiones clave para la prevención de incendios y la conservación del territorio.
El matiz de los Next Generation
La afirmación de que “no se ha ejecutado el 80% de los Next Generation” requiere matices, ya que ese porcentaje no corresponde al conjunto de los fondos europeos recibidos por España, sino a una línea concreta vinculada a la gestión forestal sostenible. En total, España ha recibido alrededor de 71.000 millones de euros del mecanismo europeo de recuperación, aunque el ritmo de ejecución varía según el sector y la fase administrativa de cada proyecto.
Mientras una parte de los fondos ya está comprometida a través de convocatorias y programas aprobados, la ejecución efectiva (los pagos realizados y las actuaciones finalizadas) avanza más lentamente. La diferencia entre dinero recibido, comprometido, adjudicado y finalmente ejecutado explica las críticas sobre el despliegue del plan, especialmente en la fase final, marcada por los plazos, la burocracia y la capacidad de gestión de las administraciones.
La prevención, clave contra el fuego
El debate sobre los fondos europeos se produce en un contexto de creciente preocupación por la evolución de los incendios forestales. Expertos y organizaciones ambientales apuntan que, además del efecto del cambio climático, factores como la acumulación de biomasa, el abandono de prácticas tradicionales, el despoblamiento rural y la falta de mantenimiento de zonas estratégicas aumentan el riesgo de propagación del fuego.
Ante este escenario, la prevención se presenta como una herramienta fundamental para reducir la virulencia de los incendios. Actuaciones como la gestión sostenible de los bosques, la limpieza forestal o la reducción de combustible vegetal buscan preparar el territorio antes de la llegada de los episodios de mayor riesgo.
Extinción frente a prevención
Las críticas de Rahola se enmarcan en un debate más amplio sobre las prioridades de las políticas públicas frente al aumento del riesgo de incendios. Mientras la prevención sigue enfrentando dificultades para transformar los recursos disponibles en actuaciones sobre el terreno, el coste de la extinción continúa creciendo.
La controversia plantea si las administraciones están destinando suficientes medios a la gestión preventiva de los bosques durante todo el año o si la respuesta sigue concentrándose principalmente en la emergencia una vez declarado el incendio.



