El fuerte temporal que afectó a Catalunya durante la tarde del jueves dejó numerosas incidencias en todo el territorio. Las intensas lluvias, tormentas y granizadas provocaron problemas de movilidad, daños materiales y múltiples intervenciones de los servicios de emergencia.
El 112 recibió 370 llamadas relacionadas con el episodio, mientras que el Meteocat alertó de precipitaciones de intensidad excepcional. En Sant Salvador de Guardiola se registraron 42,6 litros por metro cuadrado en solo 30 minutos, uno de los datos más destacados de la jornada.
Granizo devastador
Las principales afectaciones se registraron en municipios como Artés, Girona, Santa Coloma de Farners, Palol de Revardit y Besalú, aunque las granizadas más intensas castigaron la Garrotxa y otras comarcas del Pirineo y el Prepirineo.
En algunos puntos, el granizo, de hasta el tamaño de una pelota de golf, causó importantes daños en vehículos, cultivos y mobiliario urbano, llegando incluso a romper los cristales de varios coches.
Apagones e inundaciones
Santa Coloma de Farners fue uno de los municipios más afectados por el temporal. La tormenta dejó sin electricidad a buena parte de la población durante cerca de una hora y provocó inundaciones en bajos del casco antiguo.
Los Bombers realizaron 14 intervenciones, entre ellas el rescate de cuatro personas atrapadas en ascensores por el apagón, además de retirar varios árboles caídos en la vía pública.
Caos ferroviario
El temporal también provocó un importante caos en la red ferroviaria catalana. Las incidencias en las catenarias y las inundaciones obligaron a interrumpir la circulación en varias líneas de Rodalies y Regionales, mientras que la caída de un árbol suspendió el servicio de la R3 entre Vic y Ripoll, donde Renfe habilitó transporte alternativo por carretera.
Ante la magnitud de las afectaciones, Protecció Civil activó en fase de alerta el plan FERROCAT para coordinar la respuesta a la emergencia.
Carreteras afectadas
La movilidad por carretera también se vio afectada por el temporal. La N-145, entre La Seu d’Urgell y Andorra, tuvo que cortarse temporalmente por un desprendimiento de barro, agua y piedras que provocó retenciones de hasta ocho kilómetros.
Además, la C-63, a la altura de Brunyola, permaneció cerrada al tráfico debido a la acumulación de agua sobre la calzada.
Máxima precaución
Los servicios de emergencia continúan vigilando la evolución del temporal, mientras las autoridades recomiendan extremar la precaución, evitar desplazamientos innecesarios y seguir las indicaciones de Protección Civil ante la previsión de que persistan las lluvias intensas.



