Ahí se quedan, me voy a La Mareta

Como al presidente y su esposa no les iba a estropear sus vacaciones un incidente tan nimio,  el 1 de agosto a las 13:07 llegaba a Lanzarote con su familia en un Falcon del Ejército del Aire

Pedro Sánchez conversa con Damon Albarn, líder de Gorillaz, durante su visita al festival Primavera Sound de Barcelona.
Pedro Sánchez charla con Damon Albarn, vocalista y fundador de Gorillaz, durante su asistencia al Primavera Sound celebrado en Barcelona.

El 30 de julio decenas de miles de inmigrantes invadieron la ciudad española de Ceuta por mar y tierra sin que el Gobierno español, ciego, sordo y mudo, anticipara nada ni tuviera nada preparado para responder a la acometida orquestada desde Marruecos. Se han manejado diversas cifras durante la crisis y las últimas ofrecidas por el ministro Marlaska sitúan “los números, ya sabéis, que hemos fijado en razonablemente en unas 72.000 personas las que entraron de forma irregular en España, y ya 70.000 las hubieran abandonado. Y evidentemente estamos con los trámites de resolver la situación de ilegalidad del resto de personas y aquellas que no tengan derecho, pues evidentemente, serán expulsadas, serán retornadas, evidentemente”. Evidentemente, no me sorprende que usted no se enterara de la invasión, aunque el CNI le advirtiera de ello, puesto que, evidentemente, ni siquiera se enteró usted de las andanzas de sus subalternos, la directora general de la Guardia Civil y el Director Adjunto Operativo, por las cloacas de su propio Ministerio.

El One pasó de puntillas por la ciudad Autónoma el 31 de julio para hacerse la foto obligada, siendo recibido por los ceutíes con abucheos e insultos como ya viene siendo habitual en todas las apariciones públicas de un presidente que, no obstante, se arroga la representación de la mayoría social de este país. En su comparecencia ante los medios, dijo que el ataque a nuestra integridad territorial “merece todo nuestro reproche, toda nuestra condena, en el nivel más enérgico posible”. Como el presidente tiene el rostro de acero, aprovechó la convulsa ocasión para cargar el asunto a las mafias (¡menos mal que esta vez no achacó el problema al cambio climático!) y a falta de mejores argumentos apuntó con la mira del fusil telescópico a la reciente sentencia del Tribunal Supremo que impide las devoluciones en frontera cuando los inmigrantes irregulares acceden al territorio nacional sin sobrepasar un elemento de contención fronterizo. En fin, nos quedamos en ascuas sin saber dónde están esas mafias y quién las coordina, y como nada se sabe sobre ellas a quién presentará “toda nuestra condena, en el nivel más enérgico posible”. Desde luego, no va a presentarlas a Mohamed VI.

Ahí se quedan, me voy a La Mareta

Pero como al presidente y su esposa no les iba a estropear sus vacaciones un incidente tan nimio,  el 1 de agosto a las 13:07 llegaba a Lanzarote con su familia en un Falcon del Ejército del Aire para pasar tres semanas en La Mareta, una propiedad del Patrimonio del Estado que pagamos todos los españoles en Lanzarote donde puede escurrir el bulto. Además de mantener cerrada a cal y canto la zona cercana a la entrada terrestre de la mansión donde se aloja la familia Sánchez-Gómez, la Capitanía Marítima de Las Palmas ha establecido “una zona temporal de exclusión a la navegación frente a la costa del municipio lanzaroteño de Teguise desde este sábado hasta el próximo 24 de agosto por motivos de seguridad”. Unas medidas de seguridad bastante insólitas.

Claro que todos los desvelos de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad y los Ejércitos son pocos para asegurar una estancia plácida en Lanzarote al doctor y a la exdirectora de una cátedra extraordinaria creada ex profeso para ella en la Universidad Complutense de Madrid, víctimas de la cacería inmisericorde organizada por las fuerzas reaccionarias de la derecha y la ultraderecha contra la punta de lanza del progresismo internacional. Dejémoslos reponerse porque la tranquilidad de la pareja se ha visto además perturbada por el comportamiento de unas cuantos hombres y mujeres (Ábalos, Cerdán, Leire, etc., etc.) que gozaron de total confianza, abusaron de ella (eso dice Sánchez) y se han convertido de la noche a la mañana en completos desconocidos. 

Como llegan noticias de que el centro de menores de Ceuta con capacidad para acoger a 29 niños está algo más que la colapsado tras la invasión y varios miles han sido ya censados y algunos deambulan todavía sin rumbo por la ciudad, se me ocurre que podrían invitar a unos cuantos de esos chavales a compartir sus vacaciones estivales en La Mareta. Hay cientos de familias en España que hacen lo propio acogiendo a chavales y jóvenes saharauis cuyas familias desplazadas malviven en campamentos cercanos a Tindouf (Argelia), desde que sus tierras fueran ocupadas por 350.000 marroquíes blandiendo el Corán enviados por Hassan II en noviembre de 1975, la famosa Marcha Verde. Aunque me temo que el destino de los menores llegados a Ceuta será algo más prosaico: acabarán en los centros de menores igualmente saturados en las Comunidades Autónomas de la Península. El gobierno de Sánchez crea derechos y los gobiernos autonómicos apechugan con ellos.

Soberanía cuestionada

La invasión de Ceuta por decenas de miles de marroquíes y migrantes subsaharianos constituye, sin duda, una gravísima violación de la integridad territorial de España como el propio presidente Sánchez ha reconocido. El ministro Marlaska ha aprovechado la delicada ocasión para destacar “la evolución de las relaciones bilaterales [con Marruecos] en los últimos años” e insistir en “que esta dinámica se ha traducido en una cooperación particularmente eficaz en materia de lucha contra la migración irregular, el terrorismo internacional y las redes criminales organizadas”. (Subrayado mío.) De ejemplar, llegó a calificarla el ministro. Menos mal, porque no quiero imaginarme cómo podría haber discurrido y finalizado la invasión sin la ‘ejemplar’ cooperación de Marruecos. Como la marcha verde más o menos.

El PP ha aprovechado a su vez el caos vivido en Ceuta estos días para denunciar la incapacidad del Gobierno al no anticipar una operación de tal envergadura ni adoptar medidas eficaces para impedir la invasión, inacción especialmente grave habida cuenta de que el presidente de la Ciudad Autónoma y algunos informes de seguridad nacional habían alertado al Gobierno sobre la explosiva situación días antes de consumarse el asalto. Tellado, secretario general del PP, acusó al Gobierno de no haber defendido la frontera y haber puesto en grave riesgo las vidas de 85.000 españoles, obligados a recluirse en sus hogares “ante una avalancha humana cuyas intenciones eran claramente desconocidas, que ocuparon, que invadieron territorio nacional”. El líder del PP afeó la irresponsabilidad de Marlaska al abandonar la ciudad el viernes 31 de julio, quien, tras asegurar que se había recuperado la normalidad, quien, a diferencia de Tellado, se guardó muy mucho de apuntar a la evidente responsabilidad del régimen marroquí. 

Al margen de las informaciones comprometedoras que Marruecos pueda tener sobre Pedro Sánchez mediante el programa Pegasus y el malestar que haya podido ocasionar la reciente visita de Sánchez a Argelia, la realidad geoestratégica es la que es: Ceuta y Melilla son dos ciudades españolas rodeadas por el estado marroquí y Mohamed VI es consciente de que puede aumentar o disminuir la presión migratoria sobre España, abriendo y cerrando la espita del grifo, para obtener concesiones de España y de la UE. No hay ninguna duda de que la proximidad de España a África, la facilidad de los inmigrantes para acceder a algunos servicios y ayudas públicas en nuestro país y el reciente proceso de regularización de inmigrantes irregulares acometido por el Gobierno de España convierten a nuestro país en un foco de atracción para millones de africanos, no sólo marroquíes, y el régimen de Mohamed VI es plenamente consciente de la situación.

Un futuro incierto

Que las mafias migratorias tienen en Marruecos uno de sus principales centros de actividad en África y suponen una importante fuente de ingresos está fuera de toda duda. En 2005, la UE envió ya una misión a Ceuta y Melilla para valorar la situación y proponer soluciones que contemplaban 1) intensificar la cooperación y ayuda a Marruecos, 2) promover el diálogo y la cooperación con Argelia y 3) desarrollar una política integral migratoria para los principales países de origen y tránsito en África Subsahariana. Han pasado más de dos décadas y la invasión de Ceuta ha venido a demostrar la inoperancia de las políticas migratorias de España y la UE. Desde luego, no hay motivo para la autosatisfacción mostrada por Magnus Brunner, comisario de Migraciones de la UE, cuando afirmó que “Europa, pienso, ha pasado definitivamente la prueba. La gente no logró entrar en el área Schengen y la seguridad en la frontera se resolvió con rapidez”.

¿Ocurrirá así la próxima vez? ¿Están únicamente las mafias detrás de la invasión de Ceuta? ¿A cambio de qué concede la UE cientos de millones en ayudas a Marruecos? ¿Por qué no se presiona al gobierno marroquí para que acabe con las mafias migratorias instaladas en su territorio? ¿Qué programas ha puesto en marcha la UE en los países de origen para detener los flujos migratorios? Muchas reuniones de los líderes de la UE, muchos saludos, muchas sonrisas, y muchas preguntas sin respuesta. Ni el vergonzante reconocimiento de Sánchez de la soberanía de Marruecos sobre el Sahara Occidental en marzo de 2021, ni las cuantiosas ayudas proporcionadas por la UE han funcionado hasta ahora ni van a funcionar con un régimen cuya transparencia y respeto a la legalidad dejan mucho que desear. El buenismo con Marruecos no funciona y me temo que, con el actual Gobierno de España y tal y como funcionan las instituciones de la UE, Ceuta y Melilla seguirán siendo españolas mientras Mohamed VI quiera. 

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