La tensión entre el ejecutivo y los jueces ha vuelto a ponerse hoy de manifiesto. En un acto presidido por el rey Felipe VI, la presidenta del Tribunal Supremo y el Consejo General del Poder Judicial, la catalana Isabel Perelló, una moderada, ha cargado con dureza contra las críticas que han recibido durante esta legislatura algunos jueces españoles. La presidenta del tribunal se ha revuelto contra las acusaciones de «propósitos políticos o ideológicos» en algunas resoluciones por parte de magistrados. Es decir, de lawfare. «Esta es una imputación de extraordinaria gravedad, que puede llegar a comportar la atribución de una conducta delictiva». Ha afirmado que acusaciones de este tipo sitúan «el Estado de derecho en tela de juicio», y que «si estas descalificaciones proceden de quienes ejercen responsabilidades institucionales, la gravedad es mayor». «No es admisible que la descalificación pública de los jueces se convierta en un instrumento de presión sobre el ejercicio de la jurisdicción»
#EnDirecto | Perello: "No puede haber democracia sin un poder judicial independiente que garantice la aplicación del derecho en favor de los ciudadanos, no en beneficio de quien lo juzga. El juez ha de estar libre de influencias externas" pic.twitter.com/YXSmzo4tyS
— Europa Press (@europapress) September 10, 2026



