El Departamento de Justicia de Estados Unidos prepara una imputación histórica contra el exmandatario cubano Raúl Castro por su presunta responsabilidad en el derribo de dos avionetas civiles de la organización anticastrista Brothers to the Rescue en 1996. La causa, que llevaba décadas gestándose en los despachos judiciales de Miami, podría hacerse oficial este miércoles durante un acto de homenaje a las víctimas en Florida.
Según la información adelantada por CNN, la investigación se centra en el papel que Castro desempeñaba entonces como ministro de Defensa del régimen cubano y en la supuesta orden de abatir las aeronaves en espacio aéreo internacional. El ataque, ejecutado por cazas MiG cubanos, provocó la muerte de cuatro personas, tres de ellas estadounidenses.
Tres décadas de trabajo
La acusación es el resultado de más de 30 años de trabajo de fiscales federales estadounidenses. El exfiscal Guy Lewis explicó que, tras la condena del dictador panameño Manuel Noriega en 1992, las autoridades estadounidenses redoblaron los esfuerzos para intentar procesar a dirigentes cubanos por presuntos vínculos con el narcotráfico y otras actividades criminales.
El caso tomó nuevo impulso después del derribo de las avionetas de Brothers to the Rescue y de la investigación sobre la red de espionaje cubana conocida como La Red Avispa, que había infiltrado agentes en organizaciones anticastristas de Miami y otras entidades estadounidenses. En el año 2000, varios miembros de esta red fueron condenados por espionaje en Estados Unidos.
Influencia de Marco Rubio
Las pesquisas concluyeron que el ataque contra las avionetas no fue un incidente aislado, sino una operación planificada por el régimen cubano para intimidar tanto a disidentes internos como a grupos opositores en el exilio. «Fue un homicidio planeado», afirmó el exfiscal David Buckner, uno de los responsables de la investigación.
La posible imputación de Castro llega además en un contexto político marcado por el endurecimiento del discurso de la Administración estadounidense hacia Cuba y por la influencia del secretario de Estado Marco Rubio, estrechamente vinculado al exilio cubano de Florida.



