Casa Leopoldo, uno de los restaurantes más emblemáticos del Raval, cerrará sus puertas el próximo 28 de junio. El establecimiento no ha logrado consolidar su última etapa y bajará la persiana apenas 27 meses después de su reapertura. Poniendo fin a un nuevo intento por recuperar uno de los locales más legendarios de la ciudad.
La reapertura, impulsada por el grupo de restauración barcelonés Banco de Boquerones, había despertado grandes expectativas. Sus responsables, Sofia Matarazzo y Bruno Balbás, apostaron por devolver al local su esencia histórica, recuperando recetas tradicionales, elementos decorativos originales y el espíritu que convirtió al restaurante en un referente de la ciudad durante décadas.
Una etapa inviable
Pese a la inversión realizada y los esfuerzos para relanzar Casa Leopoldo, el proyecto no ha logrado alcanzar la estabilidad económica necesaria para mantenerse abierto. Sus responsables atribuyen el cierre a las dificultades que atraviesan los negocios históricos en un contexto marcado por cambios en los hábitos de consumo y en el sector de la restauración.
Bruno Balbás, uno de los impulsores de esta última etapa, reconoce que el intento de recuperación no ha dado los resultados esperados, aunque destaca el valor de la experiencia y confía en que alguien pueda dar continuidad al legado del establecimiento. El cierre dejará sin empleo a una plantilla de 11 trabajadores.
La época dorada
Casa Leopoldo abrió sus puertas en la calle Sant Rafael en 1936, aunque sus raíces se remontan a 1929. El restaurante alcanzó su época dorada bajo la dirección de Rosa Gil, convirtiéndose en uno de los establecimientos más emblemáticos del Raval y de la gastronomía barcelonesa.
Durante décadas fue punto de encuentro habitual de escritores y periodistas como Manuel Vázquez Montalbán, Terenci Moix, Eduardo Mendoza, Maruja Torres y Juan Marsé, cuyas tertulias contribuyeron a forjar la leyenda de un restaurante que trascendió el ámbito culinario para convertirse en un referente de la vida intelectual de Barcelona.
Intentos fallidos
Desde el cierre de Rosa Gil en 2015, Casa Leopoldo encadenó varios intentos de recuperación sin éxito. Primero pasó por las manos de los chefs Romain Fornell y Òscar Manresa, después se reinventó como bar de tapas bajo la dirección de Rafa Peña hasta que la pandemia frenó el proyecto, y más tarde funcionó como un restaurante chino de bajo coste, una etapa que poco tenía que ver con la identidad histórica del emblemático establecimiento.
El último rescate
La última reapertura de Casa Leopoldo, impulsada por el grupo Banco de Boquerones, despertó la ilusión de recuperar la esencia del histórico restaurante. El proyecto apostó por rescatar recetas tradicionales, restaurar elementos patrimoniales y modernizar el espacio sin renunciar a su identidad.
Sin embargo, la iniciativa no consiguió atraer la clientela necesaria para asegurar su viabilidad. Fuentes del sector señalan que la pérdida de atractivo del centro para muchos barceloneses y las reticencias de parte del turismo de mayor poder adquisitivo a visitar el Raval han dificultado la consolidación del negocio.
Un futuro incierto
Ni la visibilidad obtenida en 2024 con la visita del presidente Pedro Sánchez, acompañado por el alcalde Jaume Collboni, logró asegurar el futuro de Casa Leopoldo. El emblemático restaurante cerrará nuevamente sus puertas el próximo domingo, sumando un nuevo episodio a una trayectoria marcada por sucesivas reaperturas y dejando en el aire la posibilidad de que algún día vuelva a renacer.



