La dieta mediterránea también protege la salud mental: un estudio la vincula a un mayor bienestar psicológico

Una investigación de ISGlobal y la University College London concluye que las personas mayores de 50 años que siguen este patrón alimentario presentan un mejor bienestar emocional y resistieron mejor el impacto psicológico de la pandemia

Alimentos típicos de la dieta mediterránea, como aceite de oliva, frutas, verduras y pan.
La dieta mediterránea, rica en frutas, verduras, aceite de oliva y otros alimentos frescos, se asocia con un mayor bienestar psicológico, según un estudio de ISGlobal.

Seguir la dieta mediterránea no solo beneficia al corazón o ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares. Un nuevo estudio apunta a que este patrón alimentario también podría contribuir a mejorar la salud mental y el bienestar psicológico de las personas mayores de 50 años.

La investigación, realizada por la University College London y el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por la Fundación «la Caixa», ha sido publicada en la revista científica BMJ Open

Los investigadores analizaron los hábitos alimentarios y el estado psicológico de 3.296 personas de entre 50 y 90 años para estudiar si existía una relación entre la alimentación y el bienestar emocional. 

Un mayor bienestar emocional

Hasta ahora, numerosos trabajos habían demostrado que la dieta mediterránea —rica en frutas, verduras, legumbres, pescado, frutos secos y aceite de oliva— ayuda a prevenir el deterioro físico y reduce el riesgo de desarrollar enfermedades como la depresión.

Sin embargo, este nuevo estudio pone el foco en un concepto más amplio: el bienestar psicológico positivo. Para evaluarlo, los investigadores analizaron aspectos como la autonomía personal, la sensación de control sobre la propia vida, el propósito vital, el disfrute cotidiano, los niveles de energía y la confianza en el futuro. 

Los resultados muestran que las personas que seguían con mayor fidelidad la dieta mediterránea obtenían puntuaciones más altas en bienestar psicológico.

Un posible escudo frente al impacto emocional de la pandemia

El trabajo también sugiere que este patrón alimentario pudo actuar como un factor protector frente a las consecuencias emocionales de la pandemia de la COVID-19.

Según los autores, quienes mantenían una mayor adherencia a la dieta mediterránea presentaron una mejor estabilidad emocional durante ese periodo, aunque subrayan que, al tratarse de un estudio observacional, no puede establecerse una relación directa de causa y efecto. 

La alimentación como parte de un estilo de vida saludable

Los investigadores recuerdan que la dieta mediterránea va mucho más allá de una lista de alimentos. También implica un estilo de vida basado en la actividad física regular, el consumo de productos frescos, las comidas compartidas y otros hábitos saludables que, en conjunto, podrían contribuir al bienestar mental.

Por ello, consideran que serán necesarios nuevos estudios para determinar hasta qué punto este patrón alimentario influye directamente en la salud psicológica y qué mecanismos biológicos explican esa relación.

María Riera
María Riera
Licenciada en Ciencias de la Información por la UCM.

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