La inteligencia artificial generativa ya forma parte de la vida cotidiana de una parte importante de la población catalana, aunque su implantación todavía está lejos de ser generalizada. El 26% de los catalanes utiliza aplicaciones como ChatGPT, Gemini o Copilot al menos una vez al día para cuestiones personales, según recoge el último Barómetro de Opinión Política del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO).
En concreto, un 17% recurre a estas herramientas varias veces al día y otro 9% lo hace una vez cada jornada. A estos se suma un 14% que las emplea varias veces por semana y un 7% que las consulta semanalmente.
Otro 9% afirma utilizarlas alguna vez al mes. En total, el 56% de los catalanes ha recurrido a alguna aplicación de inteligencia artificial generativa durante los últimos 30 días, mientras que el 44% asegura que nunca la utiliza.
Los jóvenes lideran el uso de la IA
La edad marca importantes diferencias en el acceso a estas nuevas herramientas. Entre los catalanes de 18 a 24 años, el 43% de los hombres y el 39% de las mujeres utilizan la inteligencia artificial varias veces al día.
El uso disminuye progresivamente conforme aumenta la edad. Entre los hombres de 25 a 34 años, un 37% recurre a ella varias veces al día, porcentaje que baja al 30% entre las mujeres de la misma franja. De los 35 a los 49 años, las cifras se sitúan en el 27% y el 17%, respectivamente.
A partir de los 50 años se produce una caída significativa. Solo el 12% de los hombres y de las mujeres de entre 50 y 64 años utiliza la IA varias veces al día. Entre los mayores de 64 años, el 75% de los hombres y el 82% de las mujeres afirma que nunca recurre a estas aplicaciones.
Una importante brecha por nivel de estudios
El nivel educativo también condiciona notablemente la utilización de la inteligencia artificial. El 88% de las personas con estudios primarios o inferiores asegura que nunca usa este tipo de aplicaciones.
El porcentaje se reduce al 46% entre quienes cuentan con estudios secundarios y al 26% entre los catalanes con formación superior.
Entre estos últimos, el 23% utiliza la IA varias veces al día, un 13% una vez al día y otro 18% varias veces por semana. Esto supone que más de la mitad de los catalanes con estudios superiores recurre a ella con una frecuencia mínima de varias veces semanales.
Las consultas económicas, jurídicas y sanitarias encabezan los usos
Entre quienes sí utilizan la inteligencia artificial, las consultas relacionadas con cuestiones jurídicas o económicas son las más habituales. Un 17% afirma recurrir a ella con frecuencia para resolver este tipo de dudas y otro 35% lo hace algunas veces.
La salud física ocupa la segunda posición. Un 16% de los usuarios consulta frecuentemente a la IA sobre cuestiones sanitarias y un 32% lo hace de vez en cuando. En total, prácticamente la mitad ha utilizado estas herramientas para resolver dudas relacionadas con su salud.
Su empleo para buscar información sobre la actualidad política es considerablemente menor. Solo el 6% lo hace habitualmente y el 15% algunas veces, frente al 67% que nunca recurre a estas aplicaciones con ese objetivo.
También es minoritario el uso de la IA para abordar problemas personales o relacionados con el estado de ánimo. Un 5% lo hace con frecuencia y un 11% de vez en cuando, mientras que el 73% nunca utiliza estas herramientas para esa finalidad.
La resistencia es todavía mayor cuando se trata de pedir orientación de voto o asesoramiento político e ideológico, algo que nunca hace el 87% de los usuarios. Un 89% tampoco plantea dudas religiosas o espirituales y el 91% evita consultar cuestiones afectivas, eróticas o sexuales.
Opiniones divididas sobre su fiabilidad
Los catalanes que utilizan la inteligencia artificial están divididos sobre su capacidad para ofrecer una orientación comparable a la de un experto.
Un 8% confía mucho en sus respuestas y un 40% considera que pueden ser bastante fiables. En el lado contrario, otro 40% confía poco y un 12% no les concede ninguna fiabilidad.
Pese a esta división, la mayoría de los usuarios asegura que comprueba la información proporcionada por estas aplicaciones. Un 32% la contrasta siempre con otras fuentes y un 33% lo hace a menudo.
Otro 23% verifica las respuestas solo algunas veces, mientras que el 12% reconoce que nunca comprueba la información obtenida mediante inteligencia artificial.
La tendencia a contrastar los datos también aumenta con el nivel educativo. El 38% de los usuarios con estudios superiores verifica siempre las respuestas, frente al 28% de quienes tienen formación secundaria y el 29% de las personas con estudios primarios o inferiores.



