De las esteladas al «Puta España»

El independentismo ha aprovechado la desafortunada actuación policial de Elche para tratar de movilizar a sus decaídas huestes de cara a un 11 de Septiembre. Para ello pretendía convertir el partido del Barça en un gran escaparate independentista. Esteladas en las gradas, reivindicación política y el Camp Nou como altavoz internacional. Nada especialmente novedoso. Lo significativo llegó cuando el folklore dejó paso al insulto y comenzaron a escucharse gritos de “Puta España” y “Puta selección”.

Ahí cambia la naturaleza de la protesta. Defender la independencia de Cataluña es una posición política perfectamente legítima. Insultar a España y a los españoles es otra cosa. Y resulta difícil no hablar de hispanofobia cuando la reivindicación nacionalista acaba expresándose mediante el desprecio a todo un país. Sobre todo cuando desde el nacionalismo catalán una actuación policial desafortunada pero frecuente en previas a partidos de futbol, ha sido hinchada como muestra de catalanofobia.

Pero lo más interesante de lo ocurrido quizá no fueran los gritos, sino sus contradicciones.

Porque mientras una parte de la grada insultaba a la selección española, ocho jugadores del Barça acababan de proclamarse campeones del mundo con esa misma selección. Son futbolistas admirados por los seguidores azulgranas, referentes para miles de niños catalanes y protagonistas de un éxito deportivo que difícilmente puede presentarse como algo ajeno al propio Barça.

La paradoja alcanzó su máxima expresión con Rodri. El jugador había protagonizado una de las imágenes más inequívocamente españolas que pueden imaginarse: toreando con una muleta adornada con la bandera de España. Tauromaquia, bandera rojigualda y campeón del mundo. Pese a ello, fue especialmente aplaudido.

Resulta complicado conciliar ese aplauso con los gritos de 1Salvo que aceptemos una explicación bastante sencilla: quienes gritan no representan necesariamente a quienes aplauden, aunque compartan estadio.

Ese es probablemente el error que durante años se ha cometido al identificar las imágenes políticas de las gradas del Barça con el sentir mayoritario de su afición y, por extensión, de Cataluña. Una estelada desplegada ante las cámaras tiene una enorme capacidad de amplificación. Un cántico coreado durante unos segundos puede recorrer televisiones y redes sociales. Pero visibilidad no significa necesariamente representatividad.

La mejor prueba estaba fuera del estadio.

La manifestación convocada por la ANC apenas consiguió reunir a un centenar de personas. El contraste resulta difícil de ignorar: enorme repercusión de las esteladas dentro del partido y escasísima capacidad de movilización cuando había que acudir expresamente a una convocatoria independentista.

No significa que el independentismo haya desaparecido. Sería absurdo sostenerlo. Sigue siendo una fuerza política y social importante en Cataluña. Pero una cosa es constatar su existencia y otra confundir su capacidad para ocupar determinados espacios simbólicos con el respaldo social que tuvo en los años centrales del procés.

El partido del Barça dejó así dos fotografías muy diferentes. La primera, espectacular y fácilmente exportable: esteladas y gritos contra España. La segunda, bastante menos llamativa pero posiblemente más reveladora: apenas un centenar de personas en la convocatoria de la ANC y una afición azulgrana aplaudiendo a los campeones del mundo, incluido un Rodri que pocos días antes se había fotografiado toreando con la bandera española.

Entre ambas imágenes hay una distancia considerable.

Tal vez la conclusión sea que el independentismo conserva mucha más capacidad para producir símbolos que para movilizar multitudes. Y que algunos de sus sectores más radicalizados confunden todavía el ruido con la mayoría.

Las esteladas se ven mucho. Los gritos se escuchan todavía más. Pero, fuera del folklore, los números cuentan otra historia.

Francesc Moreno
Francesc Moreno
Abogado y editor. Ha sido profesor de derecho financiero en la UAB y derecho mercantil en la UB. Fundador de cronicaglobal.com y SCC .

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