La invasión por más de 70.000 inmigrantes que tomaron al asalto la ciudad de Ceuta (española y españolísima, según la ministra Robles) el pasado 30 de julio ha desarbolado la vida normal de una ciudad de 85.000 habitantes y los miles de inmigrantes que pululan y malviven todavía por las calles y playas de la ciudad han producido brotes de sarna y otras enfermedades contagiosas que constituyen una amenaza para la salud pública. La mayoría de los ciudadanos españoles se preguntan por qué Marlaska y Robles no han ordenado a los Cuerpos, Fuerzas de Seguridad y el Ejército escoltarlos hasta la frontera y devolverlos al país del que salieron, Marruecos, por si algún ministro no se ha enterado todavía. Entiendo que con la normativa actual resultaría ilegal hacerlo, pero la pregunta pertinente sería por qué el grupo socialista en el Congreso no introdujo reformas en la legislación existente -y lleva gobernando más de ocho años- para que Marlaska pudiera cumplir su promesa de que no quedará ni uno solo de los invasores en Ceuta ni en la Península. Los anteproyectos de las leyes de extranjería y asilo llegan tarde llegan tarde cuando el problema ya está creado.
¿Cuántas crisis ha resuelto Pedro Sánchez?
El pasado 1 de agosto el ministro al que le salen los mauros por la boca tuiteaba “otra crisis más que resuelve Pedro Sánchez”. Lo escribió el 1 de agosto a las 13:02 tras la visita del N.º 1 a Ceuta el día anterior, una hora antes de que el presidente Sánchez y familia aterrizaran en un Falcon del Ejército del Aire en Lanzarote a las 14:07 (hora española) para disfrutar de un merecido descanso a costa de los contribuyentes en la residencia de la Mareta (Lanzarote), propiedad del Estado. Tras el regreso del esperado a la actividad política el 24 de agosto, (Olga) Saiz, ministra portavoz y responsable de la política migratoria del Gobierno, confortaba a todos los españoles el 25 de agosto, al término del primer Consejo de Ministros, anunciando la creación de un mando único que “permite que las capacidades del Estado y de todas las Administraciones trabajen de manera coordinada y eficaz”.
A la vista de todo lo acontecido durante las tres semanas que transcurrieron entre el 1 y el 24 de agosto y las medidas adoptadas el 25 de agosto por el Gobierno, resulta obligado concluir que Pedro Sánchez no resolvió la crisis el día 31 de julio como anunciaba con clarines y trompetas el ministro tuitero el 1 de agosto. Basta con escuchar a los ministros con competencias en seguridad, inmigración y sanidad en el Congreso y al ministro Torres, nombrado coordinador único, para concluir que la crisis está lejos de haberse solucionado y desde luego no lo estaba el 1 de agosto, como afirmó Puente Soy consciente de que los tuits para ser efectivos han de ser breves, pero no pude sino sentirme intrigado por adivinar cuáles han sido las crisis precedentes cuya resolución el ministro Puente atribuía tan graciosamente a Pedro Sánchez. Aquí les presento una breve lista de candidatas para que ustedes lleguen a sus propias conclusiones.
¿La gestión de la pandemia realizada por el gobierno de Sánchez entre el 9 de marzo de 2020 y el 10 de mayo de 2021 que causó un exceso de mortalidad de aproximadamente 50.000 personas en nueve semanas?
¿La gestión llena de claroscuros de los 95.232 millones llegados de
la UE gracias al fondo Nueva Generación desde el segundo semestre de 2021?
¿Las tan aireadas ayudas del ejecutivo a la isla de La Palma tras la erupción ocurrida en septiembre de 2021 y a las zonas de Valencia arrasadas por la Dana en octubre de 2024?
¿El reconocimiento de la soberanía de Marruecos sobre el Sahara Occidental y el abandono a la población saharaui desplazada?
¿La amnistía acordada por el grupo socialista (PSOE y PSC) con los golpistas
catalanes (ERC y Junts) para comprar la investidura de Sánchez en noviembre de 2023?
¿La injusta e injustificable reducción en 17.104 millones de la deuda contraída por la Generalidad de Cataluña con el Estado?
1¿El mortal accidente ferroviario (46 fallecidos y 152 heridos) en Adamuz en enero de 2026, atribuible al mal estado de las infraestructuras ferroviarias, cuando el ministro del ramo alardeaba precisamente de que el sector atravesaba el mejor momento de su
historia?
1¿La imputación de los dos secretarios de organización del PSOE acusados de formar
parte de organizaciones criminales que ejercieron el cargo desde 2017 hasta mayo de 2025 por designación de Sánchez?
¿La organización de una banda presuntamente financiadas por el PSOE para desbaratar las instrucciones judiciales que acosan al PSOE y al entorno familiar del presidente?
¿El aumento en 68.375 millones de la deuda de las Administraciones Públicas en
cada uno de los ocho años comprendidos entre junio de 2018 y junio de 2026 hasta totalizar un aumento de la deuda de 547.000 millones frente a un aumento del PIB nominal de tan sólo 172.759 millones en ese mismo periodo?
Una gestión deplorable
No señores, la crisis de Ceuta es el enésimo problema mal gestionado por los gobiernos de Pedro Sánchez, sin rumbo, entregados a sus avalistas y cómplices y al parecer también al régimen marroquí que les ha servido un plato frío para aliviar el tórrido verano. Si de algo podemos estar muy seguros quienes hemos observado con cierta atención las políticas de Sánchez desde junio de 2018 es que han estado orientadas a mantener el poder a cualquier precio y que no ha dudado en poner a su servicio las instituciones y organismos del Estado, desde la Abogacía y la Fiscalía del Estado y el Tribunal Constitucional a la SEPI, TVE, el CIS, /Correos y el INE, para conseguirlo.
Sólo así cabe entender los repentinos cambios de posición sobre materias tan cruciales para el devenir de nuestra democracia como los indultos y la amnistía, asumidos sin ningún pudor y hasta sacando pecho, cambiando el discurso a conveniencia para engañar a los incautos, como esos trileros que pululaban por las Ramblas de Barcelona. Cuenta, claro está, con un presupuesto del Estado (prorrogado desde 2023) de cientos de miles de millones con los que puede comprar las voluntades de la corte de aduladores y aplaudidoras que lo rodean, los avalistas en el Congreso y algunos medios de comunicación favorecidos con primicias, subvenciones nueva generación y publicidad institucional. Sánchez y sus ministros, que se presentan como representantes de la mayoría social, no pueden en realidad ni pisar la calles y la verdadera mayoría social aguardamos impacientes la convocatoria de elecciones generales para mostrarle la puerta de salida.
¿Tiene el Gobierno algún plan creíble para recuperar la normalidad en Ceuta?
El problema causado por la invasión de la ciudad, o para emplear las palabras de Sánchez, por la “violación de la integridad territorial de España”, lejos de resolverse, se agrava cada día que pasa y el Gobierno ha jugado al escondite durante casi un mes antes de decidirse a nombrar a un coordinador, (Ángel Víctor) Torres, ministro de Administraciones Territoriales para coordinar las actuaciones del Gobierno, aunque nadie conoce cuál es el plan del ministro para cumplir la promesa hecha por Marlaska de que “desde luego, ninguno de ellos se va a quedar en Ceuta, ninguno de ellos va a ir a la Península, ninguno de ellos va a ser regularizado, ninguno de ellos, lo vuelvo a repetir”. No me extraña que los ceutíes no le crean, porque este personaje es el mismo que negó tajantemente unas cuantas veces que (Mercedes) González, su “ejemplar” directora general de la Guardia Civil, se hubiera reunido con (Leire) Díez, cabeza visible de la fontanería monclovita. González continúa en su puesto en el Ministerio del Interior pese a haber sido imputada “por un delito continuado de prevaricación y otro de obstrucción a la justicia” en el caso cloacas del PSOE.
Casi un mes ha tardado Sánchez de salir de su idílico retiro en el palacio de La Mareta, un
panorama bien distinto a la pesadilla cotidiana de los ceutíes, y dar el paso de nombrar a un coordinador para lidiar con los asilvestrados y hasta violentos invasores que malviven en la ciudad y han perturbado completamente la vida cotidiana de sus 85.000 habitantes. Torres, tiene la virtud de ser otro buen mareador de perdices que, conviene recordar, se vio salpicado por la adjudicación de contratos millonarios de mascarillas a Soluciones de Gestión, una de las empresas de la trama criminal Ábalos-Koldo-Aldama, cuando era presidente de la Comunidad Autónoma de Canarias. (Antonio Navarro) Taraconte, mediador en el caso Tito Berni, no dudó en señalar a Torres como “el cabeza de la trama sin duda alguna” y receptor de comisiones millonarias. Algunos nos preguntamos si también en esta rama de La Trama se desvió dinero para financiar al PSOE y si por esos méritos fue precisamente Torres nombrado ministro en pago por los servicios prestados.
Ante este crítico y turbio escenario político, caracterizado por la inepta gestión de la “violación de la integridad territorial de España” en Ceuta, y la sospecha de corrupción generalizada que sobrevuela sobre el régimen sanchista, la pregunta que nos hacemos muchos ciudadanos, de izquierdas y de derechas, es si queda alguien libre de sospecha, por acción u omisión, en las cúpulas del PSOE y de los gobiernos de Sánchez. Apostaría a que muy pocos, si alguno, pero ahí lo dejo.



