No hace tanto tiempo, Raúl Morodo, embajador de España en Venezuela entre 2004 y 2007, vivió su particular viacrucis judicial en compañía de Alejo Morodo Cañeque, su hijo, Cristina Cañeque de Sola y Ana Catarina Varandas de Loureiro, las respectivas cónyuges del padre e hijo. Alejo percibió 4,5 millones de euros de la petrolera estatal venezolana PDVSA a través de empresas interpuestas por “servicios de asesoramiento legal y consultoría internacional”, al parecer ficticios, para evitar tributar en su declaración del I.R.P.F. En 2024, la fiscalía solicitaba para el exembajador del presidente Rodríguez Zapatero una pena de 3 años y seis meses de cárcel y una multa de 378.000 euros y para su hijo Alejo y su esposa Ana Catarina 8 años y medio de prisión y multas de casi 4 millones de euros para cada uno.
El acuerdo alcanzado por Raúl y Alejo Morodo con la Fiscalía, reconociendo los delitos que se les imputaban, redujo sus condenas de prisión a 10 meses y 2 años, respectivamente, y ambos pudieron así eludir entrar en la cárcel. Cristina Cañeque fue exonerada por la Fiscalía ya que si bien “no justificó el cobro de poco más de 1 millón de euros… no hubo intención de defraudar”. Ana Catarina, la esposa de Alejo, negó haber cometido fraude fiscal puesto que las declaraciones las hacía su marido, rechazó alcanzar un pacto con la fiscalía y fue finalmente absuelta ya “que las presuntas defraudaciones tributarias de las que la Fiscalía acusaba a Varandas no eran sino «acciones realizadas» por su padre hacia ella y «por tanto» sujetas al impuesto sobre sucesiones y acciones”.
La verdad es que resulta penoso y muy indicativo del deterioro de nuestras instituciones políticas ver a todo un catedrático de Derecho Político y Constitucional, fundador del Partido Socialista Popular junto a Tierno Galván, embajador de España en la Unesco, en Portugal y en Venezuela, acabar su vida política sentado en el banquillo junto con su familia, eso sí, muy elegante y luciendo una preciosa bufanda de seda. Menciono este asunto para resaltar una circunstancia muy relevante en el caso Rodríguez Zapatero (Zapatero): a Raúl Morodo no se le juzgó por haber sido catedrático, socialista y embajador sino por haber sido parte de una trama de corrupción.
Zapatero, Zapatero
Venezuela, PDVSA, sociedades interpuestas, servicios de asesoramiento global, Zapatero… Les suena, ¿verdad? Esta semana hemos conocido que la Audiencia Nacional está investigando las actividades presuntamente delictivas del expresidente Zapatero relacionadas con la aprobación por el Consejo de Ministros el 9 de marzo de 2021 de un préstamo de 53 millones para rescatar la aerolínea Plus Ultra. Según informaciones publicadas en El País, Jesús Ángel Carbajo, auditor de Plus Ultra, confirmó ante la comisión del Senado que investiga las actuaciones de la SEPI que “la contabilidad de la empresa [Plus Ultra] reflejaba el pago de la comisión del 1% del rescate de 53 millones de euros que recibió la compañía”. Idella Consulenza, empresa de Julio Martínez Martínez, había formalizado un contrato con Plus Ultra para cobrar la comisión “si el rescate salía hacia adelante” y Zapatero habría mandado constituir, según el juez José Luis Calama, la sociedad off shore, Landside, participada al 100% por Idella para cobrarla.
Julio Martínez, empresario, corredor y amigo personal de Zapatero, fue detenido tres días después de reunirse con Rodríguez Zapatero el 8 de diciembre de 2025 para “tomar un café y salir a correr”, una cita en la que el expresidente podría haberle advertido de su inminente detención. Si lo hizo, algún miembro del Gobierno al tanto de la situación le habría ido con el cuento. Aunque existe un documento gráfico del encuentro entre ambos, el gobierno minimizó su importancia –“una foto no es absolutamente nada” han dicho, aunque Sánchez alude una y otra vez en el Congreso a una foto de Feijóo tomada hace más de 30 años- y el Ministerio de Presidencia informó por escrito al Congreso que no podía revelar por razones de “seguridad” y para evitar un “riesgo cierto y específico”. José Luis Rodríguez Zapatero se había reunido con el empresario Julio Martínez M en uno de los puntos de entrada limitada del Monte del Pardo.
Los hechos son hechos. Los agentes de la UDEF encontraron en el domicilio de Julio Martínez 300.000 euros en efectivo el 11 de diciembre y detectaron una cuenta en Miami con 1 millón de euros. Rodríguez Zapatero percibió de Análisis Relevante, otra empresa de Martínez, 490.780 euros por informes de “asesoramiento global” que, como cabía esperar de un cráneo tan privilegiado, carecían de originalidad y relevancia, y al parecer habían sido redactados por Sergio Sánchez, directivo de Telefónica, que cobró 18.000 euros por tan agudos análisis. La empresa de las hijas del expresidente, What The Fav S.L. (whathefav), sin otra actividad conocida que encuadernar los informes de su padre, habría recibido 239.755 de Análisis Relevante y otros pagos de varias empresas (Inteligencia Prospectiva, Gate Center, Agropecuaria Lucena y Pickashop) por un importe total de 784.607 euros. En total, el juez atribuye a Zapatero haber cobrado directa o indirectamente 1,95 millones en comisiones entre 2020 y 2025.
Un poco de paciencia
La trama es muy compleja, la instrucción tiene un largo camino por delante, hay mucho material incautado en los registros realizados en varios despachos esta semana por analizar, numerosos testigos que serán llamados a declarar, varias personas más que a buen seguro van a ser investigadas por sus estrechas relaciones con Rodríguez Zapatero y Martínez, e infinidad de cabos sueltos por atar. Por ello, resulta extremadamente arriesgado poner la mano en el fuego como están haciendo los voceros del PSOE de Sánchez y algunos de sus apéndices mediáticos porque en la unidad de quemados no caben ya más progresistas y feministas de boquilla. Ni tampoco resulta prudente dar por sentado que el expresidente Zapatero va a ser condenado y arrastrará en su caída a Pedro Sánchez, porque para investigar y juzgar están la policía judicial y los tribunales y no resulta prudente vender la pieza antes de haberla cazado. Más probable es que la caída de Sánchez la hubiera precipitado el caso Ábalos y ya hemos visto cómo se lo ha quitado de encima sin pestañear: “era un gran desconocido”.
Lo que sí se puede afirmar con toda rotundidad es que Rodríguez Zapatero está siendo investigado no por ser socialista, progresista o tener muy desarrollado el dote de la inteligencia prospectiva, sino porque un juez de la Audiencia Nacional estima que existen indicios bastante sólidos de haber sido la cabeza invisible de una trama corrupta. Quizá sea por esa inclinación más que por otras cualidades lo que le llevó a reivindicar con tanta energía a sus ‘compañeros’ Chaves y Griñán y le permitió mantener una comunicación tan fluida con el presidente Maduro y con su tocaya Delcy Rodríguez. Quizá toda esa jerga progresista del expresidente y su papel en el Grupo de Puebla sean poco más que una tapadera para hacer negocios opacos al fisco y resolver el futuro de sus dos hijas. Defensor de la igualdad y los colectivos vulnerables de cara a la galería e interesado comisionista de puertas adentro de casa.
Dinero, poderoso don dinero
Cualquier persona, incluidos los empleados y representantes públicos, puede verse inducida a cometer un delito para obtener una ganancia extraordinaria y el creciente papel de las Administraciones del Estado en la asignación de los recursos ha creado un caldo de cultivo perfecto para que los partidos políticos aprovechen su situación al frente de los gobiernos municipales, autonómicos y estatales para financiarse ilegalmente y para que algunos de sus líderes se lucren personalmente, bien de forma directa bien a través de testaferros y sociedades interpuestas. Cuando se administran decenas, cientos y miles de millones como si fuera calderilla, la tentación puede hacerse irresistible.
El caso Filesa, Malesa y Time Export que afectó al PSOE y el caso del 3 % (en realidad, más que un caso, una auténtica hidra con muchas cabezas) que tumbó a Convergencia Democràtica Catalunya y al PDeCat fueron dos de los primeros y más sonados casos de financiación ilegal. Más recientemente, el caso Gürtel propició la caída del presidente Rajoy en 2018 y aupó a la Moncloa a Pedro Sánchez. La presunta financiación ilegal del PSOE de Sánchez se encuentra todavía en la incubadora, pero nadie puede descartar con los indicios apuntados por Aldama en el Tribunal Supremo y el hecho constatado de pagos en efectivo en Ferraz que las investigaciones en curso en la Audiencia Nacional terminen por confirmar las sospechas. Según The Objective, la empresa Softgestor S.L “se encuentra en el epicentro de un cruce de transferencias y contratos bajo sospecha que conectan con el empresario venezolano Francisco Flores… con la financiación del PSOE… según detalló en sede judicial el empresario Víctor de Aldama”- El sobre entregado por Aldama al magistrado de la Audiencia Nacional Ismael Moreno incluiría información relevante sobre el papel de Zapatero en la presunta financiación ilegal del PSOE.
En el ámbito personal, las irregularidades fiscales han dejado su huella en casi todas las formaciones políticas e instancias del Estado, desde los Municipios a la Jefatura del Estado pasando por los gobiernos de las Comunidades Autonomías y los Ministerios. Josep María Sala, el clan de los Pujol, Daniel Osàcar, tesorero de CDC, Chaves y Griñán, expresidentes de la Junta de Andalucía y presidentes del PSOE, Zaplana, expresidente de la Comunidad Valenciana, Bárcenas, tesorero del PP, Rato, vicepresidente de Aznar, Ábalos, secretario de organización del PSOE y ministro de Transportes, y Cerdán, secretario de organización y diputado en Cortes del PSOE, conforman la larga lista de investigados ilustres de la que algunos líderes nacionales han escapado ‘milagrosamente’.
¿Por qué lo hicieron?
Como ciudadano de a pie, el comportamiento de Morodo y Rodríguez Zapatero me sorprende sobremanera. En el caso de Morodo, la cifra de pagos alcanzó los 4,5 millones de PDVSA y Rodríguez Zapatero habría cobrado 490.780 euros de Análisis Relevante y un total de casi 2 millones por sus servicios a Venezuela. ¿Cómo han podido ser tan bobos para emborronar sus más que brillantes trayectorias políticas y el desahogado nivel de vida que habían alcanzado con ellas por un plato de lentejas envenenado? Porque seamos serios, si no hay nada más que estas cifras, algo que está por verse todavía, se trataría de un plato de lentejas de escasa sustancia para correr el riesgo, bastante alto, de ser cazados. La otra pregunta que me ronda por la cabeza es por qué PDVSA pagaba alegremente comisiones por servicios completamente irrelevantes. Algo no cuadra y puede que aquí haya gato encerrado.
Casi el único argumento avanzado por los portavoces del PSOE y los ministros del gobierno de Sánchez para exculpar a su “icono” y “referente ideológico” es que muchos le tenían ganas. Más razón todavía para ser cauteloso porque cuando tantos te tienen ganas es muy probable que más pronto que tarde los cadáveres salgan a la superficie. Da también una idea del paupérrimo estado del PSOE de Sánchez que se haya convertido en icono y referente intelectual quien llegó a escribir que “ideología significa idea lógica y en política no hay ideas lógicas… [y] si en política no sirve la lógica… sin hilo conductor alguno que oriente las premisas y los objetivos, entonces todo es posible y aceptable”. Aquí puede estar la clave: todo es posible en política, incluso ganarse la vida como analista global con reflexiones vacías, escritas por otro, y cobrando un pastón procedente de mordidas toda la familia por tan laboriosa tarea. Sánchez y Zapatero han destrozado al PSOE en dos décadas y han puesto en riesgo con sus políticas sectarias el espíritu de concordia que inspiró la Transición. Urge a los socialistas retirarlos pronto y limpiar a fondo el estercolero en que estos dos personajes han convertido la calle de Ferraz.



