El Juzgado Penal 10 de Barcelona acoge este miércoles el juicio contra cuatro personas acusadas de maltrato animal, detenidas por sacrificar de forma sistemática a decenas de ejemplares en rituales de santería dentro de un domicilio particular de Badalona. La Fiscalía ha solicitado una contundente pena de 7 años y 3 meses de prisión para dos de los principales implicados, a los que imputa ocho delitos de maltrato animal, cinco de ellos con resultado de muerte.
Los hechos se remontan al 23 de octubre de 2020, cuando la Guardia Urbana de Badalona logró desarticular al grupo en el barrio de Canyadó. Los agentes interceptaron a los acusados in fraganti en el número 37 de la calle Pomar de Baix mientras introducían en el inmueble cajas de cartón completamente cerradas y sin ventilación, poniendo en grave riesgo la vida de los ejemplares que transportaban.
Un goteo constante de decapitaciones
La organización no gubernamental AnimaNaturalis, que ejerce la acusación popular en el caso, fue la encargada de destapar las decapitaciones. Según la entidad, el grupo llevaba meses sacrificando semanalmente a un gran volumen de animales, entre los que se encontraban gallinas, palomas y cabritos. Tras los ritos, los cuerpos eran arrojados en bolsas de basura directamente a los contenedores de la vía pública.
Durante la intervención policial en el piso particular, las fuerzas de seguridad lograron rescatar con vida a trece aves: un gallo adulto, nueve gallinas y tres codornices.
Secuelas letales tras el cautiverio
El escrito de acusación del Ministerio Público detalla que las aves rescatadas fueron trasladadas de urgencia a la Fundació Santuari Gaia. Una vez allí, los veterinarios constataron que ocho de las nueve gallinas sufrían patologías respiratorias severas, incluyendo disnea, conjuntivitis y secreciones mucosas. Pese a recibir un tratamiento antibiótico inmediato, cinco de las gallinas fallecieron debido a las pésimas condiciones de hacinamiento del traslado.
Por cada una de las aves muertas, la Fiscalía solicita un año de cárcel (cinco años en total), sumando otros nueve meses por cada uno de los tres delitos de maltrato restantes. Además de la pena de prisión, el Ministerio Público reclama cuatro años de inhabilitación para cualquier profesión relacionada con animales o para su tenencia. Por su parte, AnimaNaturalis solicita penas que oscilan entre los 25 y los 30 meses de cárcel para los cuatro implicados.



