Alrededor de 200 personas han participado este sábado en una caminata reivindicativa para exigir la reapertura del parque de Collserola, seis meses después de que el espacio natural quedara sujeto a restricciones para combatir el brote de peste porcina africana detectado en su entorno. La protesta surge a raíz de una recogida de firmas impulsada a través de la plataforma Change.org, que ya ha superado los 5.000 apoyos, aunque no está respaldada oficialmente por ninguna entidad o asociación.
Por el momento, la Generalitat no ha anunciado el levantamiento general de las restricciones, aunque sí ha introducido algunas flexibilizaciones puntuales que varios alcaldes de municipios afectados reclaman extender al conjunto del parque.
Mossos y Policía Local no frenaron la marcha
Los participantes se congregaron a primera hora de la mañana en el acceso de Can Catà, desde donde se adentraron en el espacio natural a pie y en bicicleta, según recoge El Nacional. Agentes de los Mossos d’Esquadra y de la Policía Local de Cerdanyola del Vallès acudieron al lugar, aunque finalmente no impidieron el paso del grupo.
Según el mismo medio, una agente de la policía catalana solicitó identificar al responsable de la convocatoria, pero los asistentes aseguraron que no existía ningún organizador concreto y que todos habían acudido por iniciativa propia tras conocer la convocatoria a través de las redes sociales.
Los participantes llegaron alrededor de las diez de la mañana a la zona de Can Coll, donde realizaron un desayuno colectivo ante la presencia de agentes policiales, que finalmente no identificaron a ninguno de los asistentes. Sin embargo, los Mossos sí impidieron el acceso a una veintena de personas que llegaron más tarde, advirtiéndoles de que serían identificadas si cruzaban la cinta que delimitaba la zona restringida.
«El contacto con la naturaleza es nuestro psicólogo»
Los manifestantes consideran que las restricciones no se han gestionado adecuadamente y reclaman que las medidas se centren en las explotaciones ganaderas y no en impedir el acceso de la población al bosque.
El exalcalde de Cerdanyola del Vallès, Carles Escolà, criticó que se permitan determinadas actividades económicas o rodajes cinematográficos mientras los ciudadanos no pueden caminar o practicar deporte en Collserola. «Creemos que las restricciones no se han gestionado bien; las granjas deberían perimetrarse y controlar los accesos de entrada y salida de camiones y personal», afirmó Cristina Alier.
Los participantes insistieron en el impacto que el cierre del parque está teniendo sobre su bienestar físico y emocional. «Voy caminando por Sant Cugat por la carretera, tragándome el humo de los coches, y no es lo mismo. Aquí entras y hay paz y salud», lamentó Alier.
En el caso de los ciclistas, denuncian que la prohibición les obliga a circular por carreteras con gran densidad de tráfico. «El contacto con la naturaleza es nuestro psicólogo», aseguró Raúl Galán, vecino de Sant Cugat y habitual usuario de los caminos de Collserola.
Sant Cugat sigue esperando una respuesta
El alcalde de Sant Cugat, Josep Maria Vallès, tenía previsto participar inicialmente en la caminata, aunque finalmente descartó asistir al celebrarse en el término municipal de Cerdanyola.
El regidor explicó a la ACN que hace semanas remitió una carta al conseller de Agricultura, Òscar Ordeig, para reclamar una flexibilización de las restricciones, especialmente después de conocerse que se había autorizado el rodaje de una película protagonizada por Russell Crowe en terrenos del Incasòl.
Según Vallès, continúa esperando que el conseller le conceda una reunión para abordar tanto esta cuestión como la reapertura de otros espacios naturales afectados.





