Ceuta ha iniciado este viernes el traslado de los migrantes que llevaban semanas durmiendo en las playas de Benítez y El Trampolín hacia el campamento provisional habilitado en el puerto. El operativo empezó a primera hora con un amplio despliegue de la Policía Nacional, la Guardia Civil y efectivos militares.
La operación ha estado marcada por momentos de tensión y desorden. Algunos migrantes corrieron hacia el recinto antes de que el dispositivo estuviera completamente desplegado, provocando avalanchas en la carretera que obligaron a los agentes a intervenir para evitar accidentes.
Despliegue de seguridad
La zona cuenta con un amplio dispositivo de seguridad, con presencia de la Unidad de Intervención Policial (UIP) y personal del SAMU, encargado de coordinar la llegada de los migrantes al campamento. El objetivo es controlar el acceso y organizar el traslado desde las playas, donde han permanecido durante semanas en condiciones precarias.
Dudas sobre las plazas
Los migrantes temen que el campamento del puerto no tenga capacidad suficiente para acoger a todos. El recinto dispone de unas 1.700 plazas, frente a las cerca de 1.800 personas que el Gobierno prevé trasladar desde las playas.
Ante esta situación, el Ejecutivo busca nuevos espacios para ampliar la capacidad de acogida y evitar que parte de los migrantes se quede sin alojamiento.
La Audiencia desbloquea el operativo
La operación pudo empezar después de que la Audiencia Nacional rechazara este jueves la petición del Sindicato Unificado de Policía (SUP) para suspender de urgencia la instalación del campamento en el puerto. El tribunal había ordenado inicialmente paralizar de forma provisional el uso de las instalaciones mientras solicitaba al Ministerio de Transportes documentación que justificara la operación.
Tras analizar la información aportada por el Gobierno, la Audiencia Nacional descartó finalmente la suspensión cautelar al considerar que existen razones de interés general para mantener el dispositivo. El SUP había advertido de posibles riesgos por la concentración de cientos de migrantes y reclamaba garantías en materia de protección, emergencias, compatibilidad portuaria y prevención de riesgos laborales, cuestiones que seguirán siendo examinadas durante el procedimiento judicial.
Un campamento de 16.000 m²
El nuevo campamento, de unos 16.000 metros cuadrados y situado en la ampliación de Poniente del puerto de Ceuta, es una instalación temporal con carpas de alojamiento y espacios sanitarios, asistenciales, administrativos y de seguridad.
El Gobierno busca trasladar allí a los migrantes que permanecen en las playas, utilizadas como asentamientos improvisados durante semanas tras la entrada masiva registrada los días 30 y 31 de julio.
El traslado no cierra la crisis
El traslado supone un primer paso para desalojar los asentamientos de las playas, aunque no pone fin a la emergencia migratoria en Ceuta. La capacidad limitada del nuevo campamento obliga al Gobierno a buscar espacios adicionales para alojar a quienes no puedan acceder al recinto.
Según El Faro de Ceuta, el Ejecutivo estudia habilitar zonas como los alrededores de la antigua prisión de Mendizábal y un antiguo campo de fútbol próximo al cuartel de Caballería, con el objetivo de crear al menos 3.000 plazas adicionales.
Una emergencia aún abierta
La gestión de la emergencia migratoria mantiene el enfrentamiento político entre el Gobierno y la oposición, especialmente en torno al alojamiento de los migrantes y la atención a los menores no acompañados.
Aunque las playas empiezan a despejarse, las primeras horas del traslado han evidenciado las dificultades del operativo, que aún debe afrontar la falta de plazas y la atención de cientos de personas migrantes.



