Un tribunal federal de Oakland, en California, se ha convertido en escenario de un caso judicial de alto perfil que enfrenta a dos figuras clave del sector tecnológico: Elon Musk y Sam Altman, por la disputa en torno al origen y la evolución de OpenAI, la empresa que impulsó la popularización de la inteligencia artificial generativa con ChatGPT.
Un caso de alto impacto
El juicio, que algunos ya califican como el “caso del siglo” dentro del ámbito tecnológico, arrancó con la selección del jurado y la exposición de los argumentos iniciales. La defensa de Musk, encabezada por el abogado Steven Molo, sostiene que no se trata solo de un conflicto empresarial, sino de una cuestión de principios sobre el destino de una organización que nació con fines no lucrativos.
La acusación de Musk
Durante su declaración, Musk fue directo en su acusación principal: “No está bien robar una organización benéfica”. Según el empresario, una victoria de Altman y OpenAI podría sentar un precedente peligroso, al permitir que se “saqueen” organizaciones benéficas en Estados Unidos.
Además, advirtió que el impacto del caso iría mucho más allá del sector tecnológico, afectando incluso a la base de las donaciones benéficas en el país.
El origen de OpenAI
Musk recordó que fue uno de los cofundadores de OpenAI en 2015, junto a Altman y otros investigadores, con el compromiso de desarrollar inteligencia artificial en beneficio de la humanidad. Sin embargo, abandonó la organización en 2018 tras una disputa interna, antes del lanzamiento de ChatGPT en 2022, que convirtió a la empresa en un fenómeno global.
La demanda millonaria
La demanda presentada por Musk en 2024 reclama más de 150.000 millones de dólares en daños y perjuicios contra OpenAI y Microsoft. Además, solicita la destitución de Altman y frenar la transición de la compañía hacia un modelo totalmente lucrativo.
Musk argumenta que la empresa incumplió su misión fundacional al priorizar intereses comerciales sobre el bien público.
La defensa de OpenAI y Microsoft
Por su parte, el abogado de OpenAI, William Savitt, rechazó las acusaciones y afirmó que el caso responde al descontento de Musk tras perder influencia dentro de la organización. “Estamos aquí porque Musk no obtuvo lo que quería en OpenAI”, señaló.
Savitt defendió además que la estructura sin ánimo de lucro original continúa teniendo un papel de supervisión y participa en la distribución de beneficios.
En la misma línea, el abogado de Microsoft, Russell Cohen, calificó la demanda de infundada y aseguró que Musk no había expresado objeciones significativas hasta que OpenAI alcanzó un éxito global con ChatGPT. El caso ha contado también con la presencia del consejero delegado de Microsoft, Satya Nadella.
Impacto en la IA
El proceso podría tener implicaciones decisivas para el futuro de OpenAI, actualmente valorada en cientos de miles de millones de dólares. Una sentencia favorable a Altman consolidaría su modelo de crecimiento como empresa tecnológica de gran escala. Por el contrario, una victoria de Musk podría establecer un precedente legal con impacto directo en la gobernanza de las organizaciones sin ánimo de lucro vinculadas al desarrollo de la inteligencia artificial.



