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Tras las declaraciones de técnicos y responsables de empresas de IA que alertan sobre sus peligros y la conveniencia de mayores regulaciones o, incluso, de un parón en el desarrollo, se ha creado cierta sensación de pánico. La idea de ver robots dirigidos por la IA atacando a los humanos, ya hemos visto películas al respecto, es sin duda impactante.
En este marco Donald Trump ha vuelto a ser disruptivo. Veamos su punto de vista.
El argumento de principal de Trump es fácil de comprender : «no podemos frenar porque la carrera ya existe»
Trump está defendiendo estos días una posición bastante contundente. Considera exagerado el alarmismo sobre la IA y sostiene que imponer fuertes restricciones a las empresas estadounidenses tendría como principal beneficiario a China. Ha llegado a describir la oposición a la IA y a los centros de datos como una especie de campaña que perjudicaría a EE. UU., mientras presenta la IA como un motor económico potencialmente mayor que Internet o el petróleo.
Pero debajo de la retórica hay un argumento estratégico bastante más interesante:
🇺🇸 LO ÚLTIMO: El presidente Donald Trump dijo que es un "engaño" pensar que la IA tomará el control del mundo y destruirá a la humanidad.
— Informa Cosmos (@InformaCosmos) September 14, 2026
El mensaje fue publicado en Truth Social el 14 de septiembre, en respuesta al debate abierto por Dario Amodei, CEO de Anthropic, quien pidió… pic.twitter.com/njxyxPDx3W
EE. UU. puede regular a OpenAI, Anthropic, Google, Meta, Nvidia, etc.; no puede obligar unilateralmente a China a hacer lo mismo.
Por tanto, si Washington impusiera una moratoria de varios años sobre modelos cada vez más potentes y China continuara desarrollándolos, el resultado podría ser que EE. UU. perdiera el liderazgo precisamente en una tecnología que puede determinar la productividad, la investigación científica, la inteligencia militar, la ciberseguridad, los sistemas autónomos y buena parte de la economía futura.
Desde esta perspectiva, el riesgo de frenar sería incluso mayor que el riesgo de contin
La cuestión ya no es simplemente «¿puede ser peligrosa la IA?», sino «¿cómo frenas una tecnología potencialmente peligrosa cuando tu principal rival estratégico puede obtener una ventaja extraordinaria si él no frena?». Es un problema muy parecido a una carrera armamentística, con la dificultad añadida de que aquí participan también empresas privadas.
Resumen
- El modelo más capaz, hoy: casi siempre estadounidense (Anthropic u OpenAI), con Google cerca.
- El ecosistema que más se usa y más barato es: cada vez más chino + abierto.
- El país con más computadoras, chips y dinero privado: Estados Unidos.
- El país que más rápido ha cerrado distancia y más despliega IA en la economía real: China.
Por eso Trump insiste en “no frenar”: la ventaja frontier de EE. UU. existe, pero ya no es cómoda. Y por eso quienes piden ir más despacio responden que una carrera de unos pocos puntos porcentuales no justifica ignorar el riesgo de perder el control. Son dos lecturas del mismo ranking.
Es imposible posicionarse sobre el debate de fondo cuando los propios especialistas discrepan y hablan de porcentajes de riesgo todavía bajos. Lo que si parece evidente es que para ser eficaz un parón debería ser suscrito por todos los países, especialmente los más avanzados en esta materia: EE:UU y China. ¿Puede alguién fiarse de China?



