Barcelona se blinda ante nuevos saqueos de Blocus: riesgo máximo y un despliegue policial sin precedente en años

Los Mossos activan el nivel 4 de alerta ante las convocatorias de este sábado, mientras los comerciantes protegen sus escaparates y algunos vacían sus tiendas para evitar nuevos asaltos

Supuesto líder de Blocus, encapuchado y con una pancarta detrás donde se lee BLOCUS.
El supuesto líder de Blocus ha sido detenido por la Guardia Civil este viernes en una población de Valencia.

Barcelona se prepara para vivir este sábado una nueva jornada de máxima tensión ante el temor a que se repitan los graves disturbios y saqueos del pasado 24 de octubre. Los Mossos d’Esquadra han elevado al nivel 4, el máximo previsto, el riesgo de incidentes relacionados con las nuevas convocatorias de Blocus y desplegarán un dispositivo policial de una magnitud que no se veía en la capital catalana desde las protestas por el encarcelamiento del rapero Pablo Hasél, hace más de cinco años.

La preocupación ha llegado también a los comerciantes del centro de Barcelona. Según informa El Nacional, numerosos establecimientos han comenzado a proteger sus escaparates con tablones y otros elementos de seguridad, mientras que algunos negocios han optado incluso por retirar las mercancías del interior para evitar que puedan ser saqueadas. Otros han decidido directamente que no abrirán sus puertas este sábado.

El dispositivo policial se concentrará especialmente en la plaza de Catalunya, La Rambla y el paseo de Gràcia, las zonas consideradas más sensibles por los investigadores. Aunque los Mossos no han ordenado el cierre de establecimientos, no descartan adoptar esta medida si comienzan los incidentes, ni tampoco restringir el acceso a determinadas calles del centro.

Controles policiales desde las tres de la tarde

La policía catalana comenzará a desplegar sus efectivos a partir de las 15.00 horas del sábado, dos horas antes de la primera convocatoria difundida por los canales vinculados a Blocus. También circulan llamamientos para concentrarse a las 20.00 horas. El operativo contará con una importante presencia de agentes de paisano y unidades de orden público, además de controles de identificación y registros preventivos tanto en el centro de Barcelona como en la red de transporte público.

Los Mossos han constatado que numerosos participantes en los disturbios del pasado sábado llegaron desde municipios del área metropolitana utilizando el transporte público. Por este motivo, los controles se extenderán a estaciones de origen, con el objetivo de detectar a personas que transporten objetos susceptibles de ser utilizados para provocar destrozos.

Los agentes prestarán especial atención a la presencia de cohetes, martillos y otros materiales que puedan emplearse para atacar establecimientos comerciales o enfrentarse a la policía. También se vigilará que los jóvenes detenidos durante los incidentes anteriores y que tengan prohibido judicialmente participar en concentraciones no incumplan estas restricciones.

La estrategia policial contempla una primera fase preventiva, basada en identificaciones y controles de acceso, y una segunda fase de intervención si comienzan a concentrarse grupos numerosos en los puntos señalados por las convocatorias.

Comercios protegidos y posibilidad de cerrar calles

El temor a nuevos saqueos ha llevado a numerosos comerciantes a adoptar medidas extraordinarias de seguridad. Algunos establecimientos de la plaza de Catalunya y el paseo de Gràcia han protegido sus escaparates, mientras otros han retirado productos de sus locales para reducir las pérdidas en caso de asalto. Los Mossos han mantenido reuniones con asociaciones y gremios comerciales para informarles del dispositivo y establecer canales de comunicación durante la jornada.

Pese a la preocupación existente, la policía insiste en que no ha ordenado cerrar los negocios. No obstante, si se reproducen los incidentes, podría recomendar el cierre de establecimientos y restringir el tránsito por algunas de las principales vías comerciales. El dispositivo también ha sido coordinado con la Guardia Urbana de Barcelona, el Sistema de Emergencias Médicas (SEM) y los Bomberos.

En colaboración con el Ayuntamiento, se retirarán de la vía pública aquellos objetos que puedan utilizarse como proyectiles o para provocar destrozos. Asimismo, se ha informado al Colegio de Abogados, que reforzará el servicio de asistencia jurídica ante la posibilidad de que se produzcan numerosas detenciones.

Más de 130 detenidos y 600 identificados en los disturbios anteriores

La decisión de activar el máximo nivel de riesgo responde a los graves antecedentes del pasado 24 de octubre, cuando una convocatoria difundida a través de las redes sociales acabó con saqueos, incendios, destrozos y enfrentamientos con los Mossos en el centro de Barcelona. El balance policial alcanzó los 130 detenidos y cerca de 600 identificados. Una parte importante de los implicados eran menores de edad, muchos de ellos procedentes de municipios de la primera corona metropolitana.

Las investigaciones posteriores han permitido identificar y detener a varios de los presuntos responsables de los canales de Telegram desde los que se difundían los llamamientos a cometer actos vandálicos.

Entre ellos figura un joven de 20 años arrestado por la Guardia Civil en Picanya (Valencia), al que los investigadores relacionan con la difusión de un vídeo en el que un encapuchado anunciaba la aparición de un «movimiento más radical». Los Mossos también han practicado detenciones en Cataluña contra personas acusadas de crear, administrar o dinamizar grupos utilizados para organizar las convocatorias.

Los canales de Blocus pierden actividad tras las detenciones

Pese al importante despliegue previsto, los investigadores han detectado un descenso considerable de la actividad en los canales de Telegram vinculados a Blocus. Según la información publicada por El Nacional, uno de los grupos administrados por el detenido en Picanya había llegado a reunir a unas 3.000 personas. Sin embargo, los nuevos canales surgidos tras las actuaciones policiales cuentan con menos de 300 seguidores y registran una actividad prácticamente nula.

Los analistas de la Comisaría General de Información consideran que esta situación podría indicar un debilitamiento del movimiento como consecuencia de las detenciones, el cierre de canales y la presión policial. No obstante, tampoco descartan que sus impulsores hayan trasladado la organización de las convocatorias a otros espacios de comunicación que todavía no hayan sido detectados. Por este motivo, y ante la gravedad de los incidentes anteriores, los Mossos mantienen el nivel máximo de riesgo.

Convocatorias también en Lleida, Girona y otros municipios

La preocupación policial no se limita a Barcelona. Los investigadores han detectado carteles y mensajes convocando nuevas concentraciones en Lleida, Badalona, Igualada, Mataró, Girona, Terrassa, Gavà, Figueres y Platja d’Aro. En estos municipios se han previsto dispositivos de seguridad de nivel 2, inferior al establecido para la capital catalana.

Sin embargo, los Mossos recuerdan que varias de las convocatorias difundidas durante los últimos días no llegaron a materializarse, como ocurrió en Granollers y Girona, donde los llamamientos no consiguieron reunir participantes.

Un movimiento sin estructura ni reivindicaciones claras

Una de las principales dificultades para los investigadores es determinar qué hay realmente detrás de Blocus. Según el análisis realizado hasta ahora por los Mossos d’Esquadra, no se ha acreditado la existencia de una organización centralizada, una estructura jerárquica o vínculos con grupos extremistas.

Tampoco se han identificado reivindicaciones políticas, sociales o laborales concretas. Blocus funciona, por el momento, como una denominación utilizada en redes sociales para difundir convocatorias que pueden desembocar en disturbios y saqueos.

Los investigadores han detectado, no obstante, pautas comunes en su difusión: perfiles creados recientemente en TikTok, Instagram y Telegram, carteles elaborados mediante inteligencia artificial y grupos de mensajería utilizados para compartir instrucciones.

La policía catalana tampoco dispone actualmente de indicios que permitan atribuir el fenómeno a una campaña de injerencia extranjera, aunque los servicios de información continúan investigando su origen y sus posibles conexiones.

Los Mossos están elaborando además un análisis de los perfiles de los detenidos y de las cerca de 600 personas identificadas durante los incidentes anteriores. El objetivo es conocer sus antecedentes, procedencia y posibles vínculos, así como mejorar los sistemas policiales de valoración del riesgo ante convocatorias que nacen en las redes sociales y carecen de una organización reconocible.

Mientras avanzan las investigaciones, Barcelona afronta este sábado una nueva prueba para sus dispositivos de seguridad. La prioridad de los Mossos será impedir que la convocatoria de Blocus vuelva a convertir el centro de la ciudad en escenario de saqueos y enfrentamientos.

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