El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ha desplegado más de 2.000 militares en Haití para rescatar a cuatro compatriotas desaparecidos tras una emboscada de grupos armados. La operación, que empezó como una misión de búsqueda, se ha ampliado para combatir a las pandillas que controlan buena parte del país caribeño.
Los cuatro salvadoreños pertenecían a la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), una misión internacional respaldada por Naciones Unidas para combatir la violencia en Haití. Su labor consistía en ofrecer apoyo técnico a las operaciones aéreas y realizar evacuaciones médicas, por lo que no participaban directamente en acciones de combate.
La emboscada
El ataque tuvo lugar el 18 de octubre, cuando un grupo armado emboscó un vehículo blindado en Santo, en la zona de Croix-des-Bouquets, a las afueras de Puerto Príncipe. Los asaltantes utilizaron armas de fuego y explosivos, incendiaron el vehículo y provocaron la desaparición de los cuatro técnicos salvadoreños, cuyo paradero sigue sin conocerse.
Tres días después, Bukele anunció una operación militar de rescate y exigió a las bandas responsables que entregaran a sus compatriotas con vida y sin lesiones. El presidente advirtió de que, si no cumplían sus exigencias, su Gobierno intensificaría la respuesta contra las organizaciones criminales que operan en Haití.
El ultimátum de Bukele
A través de su cuenta de X, Bukele lanzó un ultimátum a los líderes de las pandillas haitianas y exigió la liberación de los cuatro salvadoreños con vida y sin lesiones. El presidente advirtió de que, si no cumplían sus exigencias, la operación militar se intensificaría: «El ataque de hoy no es nada comparado con lo que está por venir si no liberan a los cuatro rehenes vivos».
El mandatario también recordó su ofensiva contra las pandillas MS-13 y Barrio 18 en El Salvador y amenazó con aplicar una estrategia similar en Haití: «Ya hemos acabado con las pandillas en El Salvador y también podemos acabar con las vuestras». Con este mensaje, Bukele justificó la ampliación del despliegue militar y advirtió a las organizaciones criminales de que todavía podían evitar una escalada de las operaciones.
El despliegue militar
El despliegue militar ha aumentado desde el inicio de la operación, hasta superar los 2.000 efectivos salvadoreños, entre ellos unidades especiales, vehículos blindados y helicópteros. Aunque la prioridad es localizar a los cuatro desaparecidos, Bukele también pretende ampliar la ofensiva contra las organizaciones criminales que operan en Haití.
El presidente ha insistido en que la intervención no busca invadir el país ni controlar sus recursos. Según sus declaraciones, El Salvador financia alrededor del 90% de la operación y retirará a sus militares una vez cumplida la misión. Bukele incluso ha asegurado que las tropas abandonarán Haití el mismo día en que los cuatro técnicos sean entregados con vida.
Sin rastro de los técnicos
A 30 de octubre, los cuatro técnicos salvadoreños continúan desaparecidos y no se ha confirmado su rescate. Aunque The New York Times informó del hallazgo de unos restos humanos que podrían corresponderles, Bukele descartó esta posibilidad al asegurar que no coincidían con las características físicas de sus compatriotas. Por el momento, tampoco se ha confirmado oficialmente su identidad.
La operación continúa en medio de la preocupación por una posible escalada de violencia y los riesgos para la población civil. El despliegue salvadoreño supone una mayor presencia militar extranjera en Haití, donde las bandas armadas mantienen el control de amplias zonas de Puerto Príncipe y sus alrededores.



