Cortar el AVE Madrid-Barcelona: maniobra de distracción que habrá que estudiar con otro ministro

El anuncio realizado ayer por el ministro Óscar Puente de que el Gobierno estudia cerrar durante uno o dos años la línea de alta velocidad Madrid-Barcelona es, sin duda, una maniobra de distracción para alterar la conversación sobre el accidente de Urda

Sorprende que el Ministro haya decidido soltar la bomba, sin concreciones ni estudios, cuando todavía se están identificando las victimas del accidente de Urdo. O no tanto. Se trata evidentemente de desviar la conversación, aunque en realidad el a nuncio ratifica que el déficit de mantenimiento e inversiones es generalizado en todas las líneas del AVE.

1. Las causas alegadas por Puente

El ministro ha expuesto fundamentalmente cuatro argumentos.

Primero. El deterioro de la infraestructura. La línea necesita una renovación importante, especialmente en el tramo Madrid-Calatayud, de más de 150 kilómetros, cuyo estado Puente ha calificado de francamente mejorable. Los maquinistas ya habían denunciado deficiencias y se habían establecido limitaciones de velocidad.

Segundo. Acortar considerablemente las obras. Esta es la principal justificación técnica y económica.

AlternativaDuración prevista
Mantener la circulación durante las obrasAproximadamente 5 años
Cerrar completamente la líneaEntre 12 y 24 meses

Tercero. Mejorar la puntualidad y fiabilidad. Puente sostiene que realizar obras con los trenes circulando provoca retrasos, incidencias y dificultades operativas. Ha citado el modelo alemán, que contempla cierres prolongados para renovar integralmente determinadas líneas.

Cuarto. Recuperar la confianza en el ferrocarril. El anuncio se produce después de los graves accidentes de Adamuz y Urda. Aunque Puente ha señalado que la seguridad no es necesariamente el motivo determinante, el contexto de preocupación por el funcionamiento del sistema ferroviario influye claramente en el debate.

Además, la renovación pretende permitir velocidades de hasta 350 km/h, frente a los 300 km/h actuales. Parece un chiste de mal gusto, vistos los antecedentes.

2. Las consecuencias de cerrar la línea

Según diversas publicaciones en 2025 viajaron entre Madrid y Barcelona más de 14 millones de personas, con una media diaria entorno a 40.000.

Si el cierre fuese total y durase dos años, se verían afectados del orden de 29 millones de desplazamientos potenciales, tomando como referencia la demanda actual.

Además si Puente da un unas cifras tan inexactas de duración de las obras , entre 1 y dos años, la experiencia hace pensar que pueden durar sustancialmente más y que el Ministro habla sin ningún estudio serio del tema.

A. Transporte y movilidad

  • Avión: fuerte aumento de la demanda entre Madrid y Barcelona, con posibles subidas de tarifas y necesidad de ampliar frecuencias.
  • Automóvil: incremento del tráfico por la A-2 y otras vías, con mayores costes, congestión y emisiones.
  • Autobús: tendría que aumentar considerablemente su capacidad, pero con tiempos de viaje mucho mayores.
  • Ferrocarril convencional: no podría sustituir de manera competitiva el volumen ni los tiempos de la alta velocidad.

Además, el cierre podría afectar a otros destinos y relaciones ferroviarias que utilizan partes del corredor, como Zaragoza, Lleida y Tarragona, dependiendo de los tramos efectivamente interrumpidos.

B. Consecuencias económicas

El impacto sería especialmente importante en cinco sectores:

SectorConsecuencia probable
TurismoMenor facilidad para viajes cortos y escapadas
Hoteles y restauraciónPérdida potencial de clientes profesionales y turísticos
EmpresasMás costes y tiempo en desplazamientos
Ferias y congresosMenor accesibilidad entre los dos principales centros económicos
AerolíneasAumento de demanda, aunque condicionado por la capacidad disponible

Un aspecto especialmente relevante es el viajero de negocios que realiza desplazamientos de ida y vuelta en el mismo día. La alta velocidad permite esta movilidad entre Madrid y Barcelona, difícilmente sustituible en las mismas condiciones por carretera.

C. Consecuencias medioambientales

El desplazamiento de viajeros desde el tren hacia el avión y el automóvil provocaría previsiblemente un incremento de las emisiones de CO₂.

Resultaría paradójico que, después de décadas de inversiones públicas destinadas a sustituir el puente aéreo por el ferrocarril, se produjera un movimiento inverso durante uno , dos o más años.

D. Consecuencias para las operadoras

Renfe, Iryo y Ouigo sufrirían un perjuicio económico importante.

Además de la pérdida de ingresos, tendrían que reorganizar sus flotas, personal y servicios. Podrían plantearse cuestiones contractuales y posibles reclamaciones, cuya viabilidad dependería de las condiciones de acceso a la infraestructura y de la decisión administrativa adoptada.

3. ¿Es imprescindible cerrar totalmente la línea?

Aquí aparece el aspecto más discutible del planteamiento de Puente.

El Col·legi d’Enginyers de Camins de Catalunya, a través de su decano Pere Calvet, ya ha expresado su oposición al cierre completo.

Propone una alternativa: reducir las frecuencias y mantener una circulación parcial mientras se ejecutan las obras.

También Pimec ha rechazado una interrupción total y reclama estudiar alternativas que garanticen la conectividad.

Existen varias posibilidades técnicas que merecerían estudiarse:

  • Obras por tramos, manteniendo abiertos los restantes.
  • Circulación por vía única en determinados sectores, cuando sea técnicamente viable.
  • Interrupciones temporales concentradas en períodos de menor demanda.
  • Cierres parciales con transbordos organizados y transporte alternativo.

4. ¿Qué ahorro justificaría el cierre?

Esta es, a mi juicio, la pregunta económica fundamental.

Es razonable pensar que una obra ejecutada sin tráfico ferroviario puede realizarse con mayor rapidez, menor complejidad operativa y posiblemente menor coste directo.

Pero el cálculo no debería limitarse al presupuesto de Adif.

Habría que comparar:

Escenario A: cinco años de obras manteniendo el servicio.

Costes de ejecución superiores, posibles retrasos, molestias a los pasajeros y pérdidas de productividad por incidencias.

Escenario B: uno o dos años de cierre completo.

Menor duración de las obras, pero enormes costes económicos para viajeros, empresas, operadoras y sectores dependientes del transporte ferroviario.

Por ahora, no he encontrado una evaluación pública completa que cuantifique ambos escenarios y permita concluir que el cierre total sea económicamente preferible.

5. Las implicaciones políticas

El anuncio plantea también cuestiones de responsabilidad en la gestión ferroviaria.

La línea Madrid-Barcelona comenzó a funcionar por tramos en 2003 y quedó completada en 2008. Que necesite una renovación importante después de aproximadamente dos décadas de funcionamiento no es, por sí mismo, algo excepcional.

Lo relevante es determinar:

  1. Si las deficiencias se detectaron con suficiente antelación.
  2. Si el mantenimiento preventivo y las inversiones han sido adecuados.
  3. Por qué se ha llegado a plantear una intervención tan drástica.
  4. Si la remodelación puede ejecutarse manteniendo una parte sustancial del servicio.
  5. Qué responsabilidad corresponde a los distintos gobiernos y gestores ferroviarios.

El Gobierno deberá explicar también por qué se plantea ahora esta posibilidad, aunque las obras estaban programadas anteriormente.

6. Conclusión

Estamos en presencia de una evidente maniobra de distracción del Gobierno. No es normal lanzar esta bomba en plena crisis por el accidente de URDO y sin datos reales de duración , impacto económico etc.

En cualquier caso el cierre deberá ser la última opción cuando, esperemos que con otro ministro, se concrete este espinoso tema.

La conexión Madrid-Barcelona es una infraestructura estratégica para la economía española. Interrumpirla totalmente equivaldría a privar temporalmente al país de una de sus principales arterias de comunicación.

El argumento de reducir de cinco a dos años la duración de las obras es importante, pero insuficiente si no se acompaña de una evaluación de sus consecuencias económicas.

Además, existe una cuestión de fondo: el anuncio de Puente supone reconocer que el estado de una de las infraestructuras ferroviarias más importantes de España requiere una intervención extraordinaria.

La cuestión decisiva no es si hay que renovar la línea —parece evidente que sí—, sino si resulta proporcionado paralizar durante años un corredor utilizado por cerca de 40.000 viajeros diarios para hacerlo.

Y, antes de adoptar una decisión semejante, el Ministerio debería presentar un estudio técnico y económico independiente, con alternativas, costes, plazos y garantías.

Francesc Moreno
Francesc Moreno
Abogado y editor. Ha sido profesor de derecho financiero en la UAB y derecho mercantil en la UB. Fundador de cronicaglobal.com y SCC .

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