La campaña electoral del FC Barcelona ha amanecido con un elemento disruptivo: una denuncia presentada presuntamente por un socio ante la Audiencia Nacional contra Laporta y varios directivos y ejecutivos del club. La información la publica Diario AS, que sitúa la presentación en el juzgado de guardia del Tribunal Central de Instrucción y describe un escrito de decenas de páginas con acusaciones presuntamente graves.
En redes, el efecto fue inmediato. La cuenta de El Periódico en X lo lanzó subrayando el momento político: “justo al inicio de la campaña electoral”.
Qué se denuncia, presuntamente
Según AS, el escrito atribuye presuntamente blanqueo de capitales, fraude fiscal, cobro presuntamente indebido de comisiones y transacciones presuntamente irregulares en el extranjero, además de otras figuras penales vinculadas a la gestión. En esa misma cobertura se citan, siempre en términos presuntos, operaciones y contratos relacionados con activos digitales del club (Barça Vision), acuerdos tecnológicos con New Era Visionary Group, la cuestión de los asientos VIP, la obra del estadio con Limak y la relación comercial con Nike.
La respuesta de Laporta: “calumnias”
La réplica del presidente también llegó rápido. COPE recoge que Laporta calificó la denuncia de presuntas “calumnias” y sostuvo que se trataría presuntamente de una operación “judicial y mediática” para ensuciar el proceso electoral. En esa línea, defendió que ciertos contratos pueden estar sujetos a confidencialidad por razones estratégicas.
En X, Diario Sport difundió una cita atribuida a Laporta en la que insiste en que esas “calumnias” serán denunciadas.
Por qué el asunto engancha tan rápido
El caso prende porque cae sobre debates previos sobre comisiones e intermediación. En el frente comercial, 2Playbook informó de que el club confirmó una comisión del 2,9% en el acuerdo con Nike, un precedente que hoy vuelve a circular como marco interpretativo, incluso cuando el objeto de la denuncia actual se describe como presunto y pendiente de trámite judicial.
En paralelo, hay un “efecto arrastre” reputacional: cuando un club acumula frentes mediáticos y judiciales, cualquier denuncia nueva —aunque sea presunta y esté por admitirse— multiplica el ruido. Ahí encaja que Libertad Digital haya cubierto en el pasado la denuncia de la Fiscalía en el caso Negreira; es un asunto distinto, pero ayuda a entender por qué parte del debate público salta tan rápido del “qué se denuncia” al “otra vez el Barça en tribunales”.
La clave ahora: qué hace la Audiencia Nacional
A partir de aquí, lo determinante es procedural. Tanto AS como COPE coinciden en que el paso inmediato es que el Tribunal Central de Instrucción determine presuntamente si la denuncia se admite a trámite y, si lo hace, qué diligencias se abren y con qué alcance. Hasta entonces, todo queda en el terreno de lo presunto: acusación presentada, defensa pública y un calendario electoral que convierte cualquier movimiento en munición.




