Tras la reunión a puerta cerrada celebrada este miércoles en la Casa Blanca entre Donald Trump y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, el presidente estadounidense ha lanzado un órdago que hace temblar los cimientos de la alianza transatlántica. En un mensaje publicado hace escasas horas en su red social, Truth, Trump ha sido demoledor: «La OTAN no estuvo ahí cuando la necesitábamos, y no estará si la necesitamos de nuevo».
Estas palabras llegan en un momento crítico, justo cuando se ha anunciado un cese al fuego de dos semanas con Irán para permitir la reapertura del Estrecho de Ormuz, un logro que Washington se atribuye en exclusiva tras el «vacío» de sus socios europeos.+1
España, aliado «no fiable»
El malestar de la Administración Trump tiene nombres y apellidos, y el de Pedro Sánchez figura en los primeros puestos. La negativa de España a permitir que los aviones estadounidenses utilicen el espacio aéreo nacional y el veto al uso de las bases de Rota y Morón para misiones de combate en la Operación Epic Fury han colmado la paciencia de Washington.
El secretario de Estado, Marco Rubio, que también participó en la reunión con Rutte, ha sido tajante al señalar que EE. UU. debe «reexaminar» el valor de la alianza. Fuentes cercanas a la Casa Blanca apuntan a que el desplante español es visto como una «traición operativa» que justifica el replanteamiento de la presencia militar estadounidense en suelo europeo.
Alto el fuego bajo la sombra de la ruptura
A pesar de que Rutte intentó suavizar el encuentro calificándolo de «franco y abierto» y elogiando el liderazgo de Trump para degradar la amenaza nuclear iraní, el mandatario estadounidense no parece convencido. Para Trump, que los aliados europeos se beneficien de la reapertura de las rutas comerciales del gas sin haber aportado apoyo militar es la prueba definitiva de que la OTAN es una «calle de un solo sentido».
Incluso en la resaca de la reunión, Trump no ha perdido la oportunidad de lanzar dardos inesperados, recordando sus viejas pretensiones sobre Groenlandia y calificando a la organización de «tigre de papel». Con el cese al fuego en marcha, la gran incógnita ahora no es solo qué pasará con Irán, sino si la OTAN sobrevivirá a este 2026



