La alcaldesa de Ripoll, Sílvia Orriols, valoró este martes en el pleno municipal la crisis interna del grupo del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC), después de la dimisión de los concejales Enric Pérez y Ana Belén Avilés.
Ambos ediles abandonaron sus cargos tras abstenerse en la votación de los presupuestos municipales. Su decisión permitió la aprobación de las cuentas, pero ha provocado una fuerte tensión interna en el grupo socialista local.
Debate sobre la abstención y la crisis interna
Desde el gobierno municipal, Orriols lamentó la salida de los concejales y sostuvo que “se han visto forzados a dimitir por haber pensado en clave local”. Según la alcaldesa, la abstención no fue fruto de ningún acuerdo previo con el ejecutivo municipal.
Orriols también enmarcó la situación dentro de un escenario político más amplio, aludiendo a una posible cuestión de confianza y calificando la actuación de los ediles dimisionarios como un “acto de responsabilidad política e institucional”.
Críticas a la dirección del PSC
La alcaldesa fue especialmente crítica con la dirección del PSC, a la que acusó de haber actuado de forma “desmesurada” en su gestión del conflicto. Según afirmó, las decisiones del partido responderían más a “la ira y el miedo que les genera Aliança Catalana que a una estrategia política razonada”.
En su intervención, también sugirió que el caso de Ripoll habría sido utilizado para construir un relato político de ámbito catalán, con impacto en la organización local.
Declaraciones polémicas en el pleno
En uno de los momentos más destacados de la sesión, Orriols reconoció una satisfacción parcial por el desenlace político al afirmar: “Estoy contenta de haber desarticulado el PSC en Ripoll, aunque haya sido sin querer”.
Pese a ello, la alcaldesa matizó sus palabras y expresó su pesar por las consecuencias personales para los concejales dimisionarios, a quienes agradeció su labor y su implicación en el municipio.
Rechazo a sustituciones externas
Finalmente, Orriols se mostró contraria a que el PSC designe nuevos representantes que no sean de Ripoll o de la comarca, calificando esta posibilidad de “imposición”.
Defendió que la representación política municipal debe recaer en personas conocedoras del entorno local y cerró su intervención con un “rechazo total” a cualquier decisión que, a su juicio, no respete la voluntad de los vecinos de la ciudad.



