La grave oleada de incendios en España ha puesto el foco en la prevención y la gestión de emergencias forestales. Los datos de ejecución de los fondos europeos revelan que, de los 401 millones destinados desde 2022 a prevenir incendios y mejorar la gestión de los montes, solo se ha utilizado alrededor de una cuarta parte.
Según la AIReF y la IGAE, hasta junio se habían invertido entre 103 y 106 millones de euros, principalmente a través de los ministerios de Defensa y Transición Ecológica. Esto significa que apenas se ha ejecutado uno de cada cuatro euros disponibles para reforzar la lucha contra el fuego.
Proyectos pendientes
El Observatorio del Plan de Recuperación de la AIReF señala que solo se han completado actuaciones en unos 120 de los más de 310 proyectos previstos. Los 190 restantes acumulan cerca de 295 millones de euros pendientes de ejecución, destinados a mejorar medios de extinción, como aviones anfibios, camiones autobomba y vehículos de apoyo, además de actuaciones de prevención como cortafuegos, limpieza de montes y recuperación de ecosistemas.
Con el plazo de los fondos próximo a finalizar, una parte relevante de estas inversiones sigue sin ejecutarse.
Objetivo: prevenir incendios
Esta inversión se incluye en el componente cuarto del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, dedicado a la protección de los ecosistemas y la biodiversidad, con una dotación total de 1.643 millones de euros.
Dentro de esta partida se contempla la prevención de incendios y la gestión forestal sostenible, con el objetivo de mejorar la protección de los bosques y reforzar los medios disponibles frente al fuego. Las actuaciones previstas incluyen la renovación de equipos de extinción, la mejora de infraestructuras forestales y medidas para adaptar los montes al cambio climático.
Retrasos clave
Entre los proyectos más destacados se encontraba la renovación de diez aviones anfibios Canadair, con una inversión prevista de 22 millones de euros. Sin embargo, el concurso iniciado en 2022 fue cancelado posteriormente por un error administrativo del Ministerio para la Transición Ecológica, por lo que las aeronaves actuales continúan operando pese a su antigüedad, cercana a los cuarenta años.
Otro de los proyectos principales era la adquisición de 40 camiones autobomba por 12 millones de euros. El resto de las inversiones se centra en actuaciones de menor cuantía, muchas de ellas gestionadas por las comunidades autónomas.
El peso autonómico
Las comunidades autónomas han gestionado la mayor parte de los fondos ejecutados en esta línea de inversión, con un 58% del total, equivalente a algo más de 61 millones de euros. Por su parte, el Estado ha administrado directamente unos 28 millones, mientras que el resto del gasto corresponde a entidades instrumentales y corporaciones locales.
Cambios cuestionados
La oposición ha criticado los cambios introducidos en los objetivos de estos fondos europeos durante la renegociación de la adenda de los Fondos Next Generation en 2023. Inicialmente, la prioridad estaba puesta en reforzar los medios aéreos contra incendios, pero posteriormente se ampliaron las actuaciones para incluir medidas de digitalización, cartografía y conservación de la biodiversidad.
El nuevo enfoque mantiene como objetivo la gestión forestal sostenible, con medidas destinadas a renovar medios de extinción y mejorar la protección de los ecosistemas.
Coste difícil de calcular
La AIReF también ha advertido de la dificultad para conocer el impacto económico total de los incendios forestales debido a la falta de datos completos sobre todas las inversiones y ayudas públicas destinadas a hacer frente a estas catástrofes.
Entre 2005 y 2025, el coste fiscal registrado por incendios forestales ha alcanzado unos 615 millones de euros, una cifra marcada por grandes incendios como el de Guadalajara en 2005 y los registrados en Galicia en 2006.
La superficie quemada durante este año apunta a uno de los ejercicios más graves para los montes españoles. Mientras las ayudas económicas pueden calcularse, las pérdidas ambientales y humanas provocadas por el fuego siguen siendo difíciles de cuantificar.



