SUECIA: la asunción de políticas migratorias restrictivas por parte de los grandes partidos frena a la extrema derecha

Leve ventaja, no definitiva, del bloque de izquierdas

Las elecciones suecas celebradas ayer, 13 de septiembre de 2026, han resultado muchísimo más ajustadas de lo que sugerían las encuestas de hace unas semanas. Todavía no existe resultado definitivo: faltan votos anticipados tardíos y del extranjero, y la Autoridad Electoral sueca advierte de que el resultado definitivo no estará cerrado hasta finales de semana

La noticia importante es que los Socialdemócratas vuelven a ser claramente el primer partido, pero retroceden respecto al 30,3 % de 2022. Los Moderados recuperan la segunda posición, mientras que los Demócratas de Suecia sufren un retroceso importante, desde el 20,5 % de 2022 hasta alrededor del 17,5 %. Se puede decir que la extrema derecha pierde votos por que su principal arma electoral, el endurecimiento de las políticas migratorias, ha sido asumida por Socialdemócratas y Moderados

La batalla decisiva: 176-173, aunque todavía puede cambiar

Las últimas proyecciones disponibles sitúan al bloque opositor en torno a 176 escaños

Socialdemócratas +Izquierda+ Verdes + Centro= 176

frente a:

Moderados + Demócratas de Suecia + Cristianodemócratas + Liberales: 173 escaños.

Otras fases del escrutinio habían dado 175-174, lo que muestra hasta qué punto el resultado está en el límite. La mayoría absoluta está en 175 de los 349 diputados.

Por tanto, no daría todavía por derrotado definitivamente a Kristersson. Con una diferencia de apenas tres escaños —y anteriormente de uno— el voto pendiente puede resultar decisivo.

¿Qué Gobierno es ahora más probable?

Si el 176-173 se mantiene, la favorita para primera ministra es Magdalena Andersson. Pero aquí aparece una paradoja interesante: ganar la mayoría de bloques puede ser bastante más sencillo que formar un Gobierno estable.

Andersson necesita de una forma u otra a cuatro partidos muy diferentes:

Socialdemócratas + Verdes + Izquierda + Centro.

Y especialmente problemática es la convivencia entre Izquierda y Centro. El Partido de Centro es económicamente bastante liberal y tiene importantes diferencias con la izquierda en fiscalidad y política económica. Andersson, además, no parece especialmente interesada en meter al Partido de Izquierda en el Gobierno.

Por eso considero más probable un Gobierno minoritario dirigido por Andersson, probablemente con Socialdemócratas y eventualmente Verdes, sostenido parlamentariamente mediante acuerdos con Centro e Izquierda, que una coalición formal de los cuatro partidos.

¿Y si finalmente gana la derecha?

Aquí se produciría probablemente el cambio político más interesante. Ulf Kristersson ha gobernado desde 2022 con Moderados + Cristianodemócratas + Liberales, apoyándose externamente en los Demócratas de Suecia.

Esta vez Jimmie Åkesson había dejado claro que SD quería entrar directamente en el Gobierno, y Kristersson se había mostrado dispuesto a ello, llegando a plantear que los Demócratas de Suecia pudieran asumir la cartera de Inmigración.

Es decir, las dos alternativas reales son aproximadamente:

176 → Andersson: Gobierno socialdemócrata minoritario, probablemente apoyado desde fuera por V, MP y C.

173 → Kristersson: continuidad de la derecha, pero con una posibilidad mucho mayor de que Demócratas de Suecia entre por primera vez formalmente en el Gobierno.

Una conclusión política interesante

Hay un resultado que me parece especialmente significativo: SD no ha conseguido capitalizar electoralmente la inmigración y la delincuencia como esperaba. Por primera vez retrocede de forma apreciable y pierde la condición de segunda fuerza. Pero eso no significa un retorno de Suecia a la política migratoria anterior.

Los propios Socialdemócratas han endurecido enormemente su posición desde la crisis migratoria de 2015 y Andersson ha prometido mantener buena parte de la política migratoria restrictiva aplicada durante el Gobierno de Kristersson. En otras palabras: electoralmente puede haber un giro a la izquierda, pero en inmigración el desplazamiento hacia posiciones restrictivas parece haberse consolidado en buena parte del sistema político sueco. Una lección para otros países.

Y hay otro dato llamativo: las encuestas fallaron bastante en la magnitud de la victoria del centroizquierda. Hace pocos días algunas proyecciones daban cerca de 190-159; hemos terminado en un virtual 176-173. Merece la pena analizar de dónde salió la remontada final de la derecha y, sobre todo, qué partidos se desviaron más de los últimos sondeos

María Riera
María Riera
Licenciada en Ciencias de la Información por la UCM.

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