Junts empieza a marcar sus condiciones ante una eventual negociación para la investidura del próximo presidente del Gobierno tras las elecciones generales del 29 de noviembre. La formación independentista exigirá un concierto económico para Cataluña y apunta a la salida de Pedro Sánchez como condición para volver a sentarse con el PSOE, si los resultados electorales convierten de nuevo a los diputados de Carles Puigdemont en decisivos para la formación de un Ejecutivo.
La portavoz de Junts en el Congreso, Miriam Nogueras, ha dejado claras este martes las aspiraciones de su partido durante una rueda de prensa en la que ha reivindicado que «el dinero de los catalanes» debe quedarse en Cataluña. Una exigencia que sitúa la financiación autonómica en el centro de cualquier posible negociación postelectoral.
Pero las condiciones de Junts no se limitan al terreno económico. Nogueras también ha cuestionado abiertamente la continuidad de Pedro Sánchez al frente del PSOE y ha sugerido que su retirada podría facilitar un nuevo entendimiento entre ambas formaciones.
«Sánchez tuvo su oportunidad y es evidente que la ha dejado perder. En algún momento el PSOE tendrá que decidir si es más importante Pedro Sánchez que el partido, que llegar a consensos y avanzar», ha afirmado la dirigente independentista.
Nogueras ha insistido en que «dar pasos al lado a veces son cosas que terminan beneficiando a todos» y ha recurrido al ejemplo del Reino Unido para defender un relevo en el liderazgo socialista.
La vuelta de la «vía Starmer»
Las declaraciones de Nogueras recuperan la denominada «vía Starmer», una fórmula que Junts ya planteó durante los últimos meses de la anterior legislatura para reclamar la dimisión de Sánchez y la designación de otro candidato socialista con el que negociar. La propuesta surgió en un contexto marcado por los casos de corrupción que afectaban al PSOE y por la debilidad parlamentaria del Ejecutivo. Durante los tres años de legislatura, el Gobierno no consiguió aprobar unos nuevos Presupuestos Generales del Estado, que ni siquiera llegaron a superar el trámite del Consejo de Ministros.
Junts consideraba entonces que la sustitución de Sánchez podía desbloquear una situación política que había dejado al Ejecutivo sin capacidad para sacar adelante buena parte de sus iniciativas.
Ahora, con las elecciones generales a poco más de un mes, la formación independentista vuelve a colocar esa posibilidad sobre la mesa, aunque cualquier negociación dependerá de los resultados del 29 de noviembre.
Del rechazo a Sánchez y Feijóo a la negociación
El posicionamiento de Junts supone también una matización respecto a sus declaraciones de las últimas semanas. Al inicio de la precampaña, dirigentes del partido habían descartado apoyar tanto una investidura de Pedro Sánchez como una de Alberto Núñez Feijóo. Sin embargo, Nogueras ha dejado entrever que, si sus diputados vuelven a resultar imprescindibles, Junts estará dispuesto a negociar utilizando su fuerza parlamentaria para obtener nuevas concesiones.
La posibilidad de un acuerdo con el PP aparece, en principio, especialmente complicada por la participación prevista de VOX en una eventual coalición de Gobierno. En el caso del PSOE, la formación independentista sitúa el relevo de Sánchez y el concierto económico entre sus principales exigencias. La situación recuerda a la vivida en Cataluña en 2015, cuando la CUP condicionó su apoyo a una nueva investidura independentista a la retirada de Artur Mas, que finalmente renunció a continuar como presidente de la Generalitat.
«Cuando tenemos fuerza, Cataluña gana»
Junts ha aprovechado también la comparecencia para hacer balance de su actuación durante la legislatura anterior. El partido reivindica tanto las iniciativas que consiguió sacar adelante como aquellas que bloqueó en el Congreso. «Somos el partido útil en Madrid, somos el único partido de obediencia catalana», sostienen desde la formación, que resume su estrategia con otra consigna: «Cuando tenemos fuerza, Cataluña gana».
El objetivo electoral de Junts pasa por distanciarse de los dos grandes bloques políticos que se perfilan para las elecciones generales y presentarse como una fuerza capaz de condicionar la gobernabilidad de España sin integrarse en ninguno de ellos. Nogueras ha defendido que, frente a esa polarización, su partido coloca a Cataluña y los intereses de los catalanes «en el centro de todas las negociaciones».
La formación de Puigdemont aspira así a recuperar el papel decisivo que desempeñó en la anterior legislatura, aunque esta vez advierte de que un nuevo acuerdo con los socialistas exigiría cambios tanto en la financiación de Cataluña como en el liderazgo del PSOE.



