La Oreja de Van Gogh ha regresado a Barcelona con Amaia Montero al frente en el primero de los cuatro conciertos previstos en el Palau Sant Jordi. La actuación de este viernes estuvo marcada por las dificultades vocales de la cantante, que desafinó en varios momentos y modificó algunas de las melodías originales. Pese a ello, el público recibió a la banda con entusiasmo.
El concierto empezó con veinte minutos de retraso y Amaia apareció sobre una plataforma elevada ante un recinto que esperaba con expectación su regreso. Desde los primeros temas se hicieron evidentes los desajustes vocales, con dificultades para mantener la afinación y seguir algunos pasajes musicales. La cantante también alteró ritmos y notas y tuvo problemas para hacerse entender al dirigirse a los asistentes.
Un público entregado
Pese a las dificultades vocales, el público coreó todos los temas y mostró su entusiasmo. Canciones como París, La playa, El 28, Soledad y Rosas fueron algunas de las más aplaudidas. Durante esta última, Amaia empezó a cantar a capela y el público continuó la letra sin acompañamiento musical. Otro momento destacado llegó con Cuéntame al oído, cuando la cantante pidió a los asistentes que encendieran sus móviles para iluminar el recinto.
Homenaje a Xabi San Martín y sorpresa con Sau
Uno de los momentos más emotivos de la noche llegó con Tan guapa, que Amaia interpretó acompañada al piano por Xabi San Martín. Al terminar, ambos músicos se fundieron en un abrazo ante el público.
La sorpresa llegó con Boig per tu, el emblemático tema de Sau, que Amaia intentó interpretar en catalán. Aunque perdió el hilo de la letra en algunos momentos, el público celebró el gesto coreando «reina, reina, reina», a lo que la cantante respondió agradecida.
Un espectáculo irregular
La puesta en escena contó con plataformas elevadas y proyecciones espaciales durante temas como Mariposa, aunque también hubo problemas técnicos y desajustes en la producción. En los bises, la banda recuperó canciones como Perdida, Cuídate, Puedes contar conmigo y Muñeca de trapo.
La despedida incluyó un guiño a Barcelona, al sustituir Madrid por la capital catalana en una de las letras. Pese a las dificultades vocales y las irregularidades del espectáculo, el público celebró el regreso de Amaia Montero.



