Una sucesión de amenazas de bomba contra aviones comerciales ha puesto este martes en alerta a varios aeropuertos europeos. Al menos siete vuelos han sido objeto de avisos sobre la supuesta presencia de explosivos a bordo, lo que ha obligado a activar protocolos de emergencia en España, Polonia, Italia y Bulgaria. Todos los aparatos han aterrizado sin incidentes y las inspecciones han descartado la existencia de artefactos explosivos.
La cadena de falsas alarmas ha provocado el cierre temporal de un aeropuerto en Varsovia, el despliegue de especialistas en desactivación de explosivos y la intervención de aviones de combate para escoltar al menos uno de los vuelos afectados.
Los incidentes se producen, además, después de que este lunes otro avión que cubría la ruta entre Londres y Sofía tuviera que desviarse a Budapest por una amenaza similar.
Una amenaza de bomba obliga a activar la emergencia en Murcia
Uno de los episodios se ha registrado en España, donde un avión de Ryanair procedente de Mánchester ha aterrizado en el Aeropuerto Internacional de la Región de Murcia tras recibirse una amenaza de bomba. El aparato transportaba a 114 pasajeros y siete tripulantes. Tras tomar tierra, se activó un dispositivo de seguridad con la participación de la Guardia Civil, la Policía Nacional, los servicios de emergencia y especialistas en desactivación de explosivos.
Los ocupantes fueron desembarcados mientras los agentes inspeccionaban la aeronave para comprobar si existía algún artefacto a bordo. Finalmente, la Guardia Civil descartó la presencia de explosivos y el aeropuerto recuperó su actividad habitual, según confirmó el delegado del Gobierno en Murcia, Francisco Lucas.
Cierran temporalmente un aeropuerto en Varsovia
En Polonia, dos vuelos con destino a Varsovia recibieron amenazas durante la mañana. El primero, un Boeing 737 MAX de la compañía LOT Polish Airlines procedente del aeropuerto londinense de Heathrow, tuvo que ser desviado al aeropuerto de Modlin, situado en las proximidades de la capital polaca.
El avión, con 181 personas a bordo, aterrizó sin problemas, pero las autoridades ordenaron el cierre temporal de las instalaciones mientras se desarrollaban las comprobaciones de seguridad. Los pasajeros fueron evacuados y los equipos especializados inspeccionaron el aparato. No encontraron ningún explosivo y el aeropuerto pudo reabrir posteriormente.
El segundo incidente afectó a un vuelo de Scandinavian Airlines (SAS) procedente de Copenhague. En este caso, el avión aterrizó en el aeropuerto Chopin de Varsovia, su destino previsto, donde fue sometido a los controles correspondientes. Tampoco se encontró ningún artefacto.
Cazas militares y nuevas alertas en Italia y Bulgaria
Las amenazas se extendieron también a Italia, donde dos vuelos de Ryanair con destino a Roma, procedentes de Dublín y Lisboa, fueron objeto de avisos sobre la posible presencia de explosivos. Las autoridades italianas activaron los protocolos de seguridad y movilizaron medios militares para garantizar la llegada de las aeronaves. Uno de los vuelos fue escoltado por cazas de la Fuerza Aérea italiana. Los aparatos aterrizaron sin incidentes y las inspecciones descartaron las amenazas.
En Bulgaria también se registraron alertas relacionadas con vuelos que tenían como destino Sofía. Las primeras informaciones apuntaban a un avión procedente de Israel, pero posteriormente las autoridades búlgaras aclararon que los avisos afectaban a vuelos procedentes de aeropuertos europeos. Las fuerzas de seguridad realizaron las correspondientes inspecciones sin localizar explosivos.
Un episodio similar obligó el lunes a desviar otro avión
La sucesión de amenazas se produce apenas veinticuatro horas después de otro incidente que obligó a intervenir a la aviación militar húngara. Este lunes, un avión de Wizz Air que había despegado del aeropuerto londinense de Luton con destino a Sofía recibió una amenaza de bomba durante el trayecto.
El aparato fue desviado al aeropuerto de Budapest y las Fuerzas Armadas de Hungría movilizaron cazas Gripen para garantizar su aterrizaje. La inspección posterior tampoco encontró explosivos.
Por el momento, las autoridades no han identificado públicamente a los responsables de las amenazas ni han confirmado que exista una relación entre todos los incidentes. Aunque las alertas han resultado falsas, su concentración en distintos países europeos en tan pocas horas ha provocado importantes alteraciones en el tráfico aéreo y la movilización de numerosos efectivos policiales y militares.



